Negativa y un chin sucia

Las diferencias entre campaña sucia y negativa están claras, salvo para los que aprobaron la Ley de Partidos la que en su artículo 44 penaliza las campañas negativas, lo que por suerte ha resultado inaplicable hasta para la propia Junta Central Electoral que lo reglamentó. Es para frotarse las manos el escarceo PLD-PRM sobre quién apadrina más narcotraficantes, pero es seguro que quedará de ese tamaño porque si de algo sabe el político dominicano es de nadar en las inmundicias y lavar su ropa. Por esa habilidad de amagar y no dar es que en ocasiones, como la de ahora, y pese a que rechazo la campaña sucia, ella me tienta porque quizá sea la única manera de conocer fortunas mal habidas y pactos políticos tácitos.