Ni sucia ni negativa

A veces, prisionero de la impotencia, se sienten ganas de que haya aunque sea un poquito de campaña sucia o negativa, si con ello se contribuye a conocer fortunas mal habidas, pactos tácitos entre políticos y las intimidades de simuladores e hipócritas. Pero no; lo mejor es que la campaña siga sosa como va. Que no haya maledicencia, y que no se ventile la vida privada de los candidatos a todos los niveles, y de sus familias, salvo en casos en los que haya una relación directa con sus cualificaciones para el cargo al que aspiran.