Presidentes en campaña

Es común que los presidentes se involucren a favor de los candidatos de sus partidos. No hacerlo sería inconsecuencia. Incluso, cuando es el propio presidente el que aspira, los límites son sólo los que imponen las legislaciones de cada país. Vieron a Cristina en Argentina hacerlo a favor de uno de los suyos, y a Dilma en Brasil en su provecho. Nixon, derrotado por Kennedy, dijo que falló, al no pedir a Eisenhower que actuara más en la campaña. Es así en todas partes, pero en RD se quiere ser más papistas que el Papa.