Rasero moral en dólares
Hago esta apuesta: como trascendió que una empresa norteamericana corre por el carril interior para la compra de acciones de Punta Catalina (PC), inmediatamente ocurra desaparecerán del discurso de grupos de la sociedad civil las críticas a esa obra. Mi lógica es simple: el dinero que los sustenta proviene del gobierno de EEUU, que ya ha bendecido, a través de su embajadora Robin Bernstein, las plantas a carbón, y sería entonces como morder la mano al que los financia o patear el cheque. Pero cuando PC deje de ser para ellos “cuerpo del delito”, seguirán como si nada, porque el suyo es el mundillo de la doble moral, el de los honestos, el de los serios, el de los impolutos que dan cátedras de moralidad en paños menores.
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