Un día para dar gracias
Tengo razones muy personales para considerar el 26 de diciembre un gran día, por lo que me robo este escrito para dar gracias a la vida, entendida como en el proverbio: Gratitud por el presente, gozo por el pasado y fe en el futuro. Es una fecha ideal para reiterarme justo y equilibrado, con el compromiso de proceder siempre, incluso ante la puñalada trapera y la traición, acorde con el consejo bíblico: “No te vengarás ni guardarás rencor; no odies en tu corazón a tu hermano, pero corrígelo, no sea que te hagas cómplice de sus fallas”. Lo mejor de esta vida es ver las cosas, pese a la degradación a nuestro alrededor, como en El Principito de Saint Exupery, con limpieza de alma y ausencia de prejuicios.
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