Un exceso de Participación Ciudadana
Que lo diga un político o candidato se puede digerir, porque es su función. A ellos hasta los insultos se les admiten. Pero que sea Participación Ciudadana la que pida al presidente Medina que renuncie a tareas propias de sus funciones y para las que fue elegido, como es la inauguración de obras, es una insolencia que la aleja de su rol. Participación Ciudadana hace coro a intereses grupales; debió esperar el inicio “legal” de la campaña, y pedir lo mismo a todos los funcionarios elegidos que desean repetir en sus cargos o aspiran a otros.