Una iglesia con habas

“Donde quiere se cuecen habas”, dice un refrán que recuerda que en familia honorable puede haber un hijo ladrón, o una muchacha “seria” a la que le sale un chichón. Fue lo que ocurrió en el Sínodo que acaba de concluir en el Vaticano, que evidenció el estancamiento de la iglesia católica en temas esenciales que afectan a las familias. En un cónclave de cardenales, de santos, el Papa denunció que hubo difusión de maldades y mentiras, la filtración de documentos, y “noticias bombas” para distraer la atención.