Zafra de los partidos
Los partidos, chiquitos y grandes, con todo y que se dice que se caen a pedazos, están en tiempo de zafra. Su campaña electoral, aunque falta mucho para los comicios, copa la cotidianidad del país. Y seguirá siendo así durante buen rato, porque aunque mayor descrédito no les cabe, son el epicentro de la agenda nacional, y hasta se adjudican las respuestas que demandan los problemas de la sociedad. Es que por fuera de las opciones partidarias, nuestra limitada democracia no puede viabilizar ningún cambio.