La ruta a seguir
Al promover al país como destino de inversión industrial y de negocios, facilitaremos la creación de más y mejores empleos.
Concluido el accidentado, pero exitoso proceso electoral, el pueblo dominicano ratificó de manera contundente la propuesta de cambio que le presentara el presidente electo Luís Abinader.
El nuevo presidente asumirá las riendas del Gobierno con un mandato del pueblo para cambiar lo que evidentemente estaba siendo rechazado por la mayoría de los sectores de la sociedad. Ahora, la frustración, el descontento y el repudio al Gobierno, se transforma en esperanza y optimismo.
No obstante ese sentimiento colectivo inicial, las nuevas autoridades gubernamentales asumirán el Estado conscientes de la gravedad que implica la crisis provocada por la pandemia del COVID-19 y sus terribles consecuencias económicas para el país.
Ante esa realidad, el presidente electo ha trazado una ruta a seguir. La salud física de los dominicanos está íntimamente relacionada a la salud económica de nuestro país. El desafío inicial del nuevo gobierno es lograr atender ambas: La salud del pueblo y lograr la reactivación vigorosa de la economía nacional.
Para lograr ese objetivo el presidente electo Abinader ha designado un extraordinario equipo de especialistas en el campo de la salud, los cuales asumirán la responsabilidad de enfrentar la pandemia del COVID-19 con estrategias y acciones bien pensadas.
Mientras, la salud de la economía se debe atender en varios frentes, nacionales e internacionales. A esos efectos, deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la ruta a seguir para lograr ese objetivo.
Debemos atender la proyección internacional que sobre la República Dominicana deja el gobierno saliente. El mundo debe conocer que hay un nuevo gobierno, distinto al que permitió la impunidad y la corrupción.
La comunidad internacional debe tener certeza de que en nuestro país existe un estado de derecho donde se respetan las leyes y se protegen los derechos civiles. Partiendo de ese cambio, no sólo en la percepción, sino en la realidad, podremos realizar una efectiva campaña internacional para relanzar a nuestro país como el principal atractivo turístico de toda la región.
Ante una difícil situación financiera en el gobierno, y la realidad que se vive en el mundo con la pandemia, debemos ser certeros en la identificación de los mercados prioritarios a los que debemos llevar nuestra oferta como un destino turístico seguro y de alta calidad.
Por otra parte, la crisis provocada por la pandemia también presenta oportunidades para nuestro país. Me refiero específicamente a insertar nuestros esfuerzos de promover a la República Dominicana como un destino de inversión, en el sector de la industria farmacéutica mundial.
En este momento el gobierno de los Estados Unidos evalúa alternativas para que empresas farmacéuticas norteamericanas radicadas en Asia, muevan sus operaciones al hemisferio americano. Nuestro país tiene las condiciones para ser considerado como el nuevo destino de esas farmacéuticas, muchas de las cuales mantienen actualmente algunas operaciones en nuestro territorio. ¿Cómo lograr que las que están amplíen su producción y que las demás consideren establecerse aquí?
La respuesta es presentándoles, tanto a la industria farmacéutica, como al gobierno de los Estados Unidos, un programa de incentivos gubernamentales en la nueva Administración Abinader, que les brinde confianza en nuestra fuerza laboral y en el estado de derecho en nuestro país. Proponerle, además, que impulsen legislación en el Congreso de los Estados Unidos, para atemperar el Código de Rentas Internas de ese país a las necesidades de la industria farmacéutica, de manera que tengan incentivos para mover sus operaciones de Asia al hemisferio americano.
No sería la primera vez que esa situación es atendida por el Congreso de los Estados Unidos, pero sí la primera vez que el gobierno de la República Dominicana asume la iniciativa de presentar un plan para atraer hacia nuestro país una multimillonaria inversión de esa industria.
Relanzando de manera efectiva el turismo, con acciones a tiempo, no tardías como las adoptadas por el gobierno saliente cuando se produjeron las muertes en facilidades hoteleras el pasado año, activaremos nuestro principal motor económico.
Al promover al país como destino de inversión industrial y de negocios, facilitaremos la creación de más y mejores empleos.
Estableciendo una nueva relación entre el empresariado nacional con el nuevo gobierno, basada en el trato justo y sobre bases del cumplimiento de la ley para todos por igual, la industria y el comercio dominicano se fortalecerán, contribuyendo a la reactivación de la economía.
Esa es la ruta a seguir para salvar la salud del pueblo y de la economía nacional.
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