Lo Nuevo e Innovador en la Educación Dominicana

La Educación Dominicana tendrá en su currículo a adecuar los conceptos de las Ciencias Ambientales que incluyen Cambio Climático como lo manda la Ley 94-20 de Educación y Comunicación Ambiental.

Como educadora, y como dominicana, celebro con gran alegría la decisión de las autoridades de Educación que aprobaron en el Consejo Nacional de Educación incluir la Ley 94-20 de Educación y Comunicación Ambiental que se promulgó el año pasado en el mes de julio, y que esperaba el nuevo año escolar para que se cumpliera su aplicación. No puedo menos de felicitar al Señor Ministro, Dr. Roberto Fulcar, a la Señora Viceministra, Dra. Ligia Pérez de Peña, y a los demás miembros del Consejo Nacional de Educación que decidieron insertar la Ley que en estos momentos que vive la humanidad es de extremo interés llevarla a las aulas, de las escuelas, de las universidades y de los centros educativos, de todos los niveles.

Como Asesora del Senado, tuve el privilegio de liderar y ser responsable de la elaboración de la Ley, acompañada de dos extraordinarias especialistas. La Dra. Lourdes Russa, experta ambientalista y reconocida internacionalmente, y la Dra. Aguie Lendor, abogada, especialista en redacción de leyes. Las discusiones para concluir con la aprobación de la Ley nos llevaron a meses y meses de intensas consideraciones, con los ministerios, en vistas públicas, con las instituciones ambientalistas, con los expertos dominicanos que han ocupado posiciones cimeras en ese campo y que tienen la experiencia de su participación en cónclaves internacionales que concluyeron en la firma de Acuerdos que se rubricaron bajo la Organización de las Naciones Unidas. No puedo ocultar mi alegría ni mi agradecimiento a una persona que fue la responsable de recomendar que se elaborara esta ley tan necesaria y que en el Senado se le entregara la responsabilidad a mi persona. Dra. Pirigua Bonetti, gracias por pensar en esta innovación que en la educación dominicana le dará un giro a la conservación de nuestros recursos naturales y hará posible el logro del desarrollo sostenible, de una agricultura climáticamente inteligente, de la provisión de agua en los ríos subterráneos de Valle Nuevo y los Haitises, en la recuperación de nuestros arrecifes de coral, en el cuidado de los manglares, en el manejo adecuado de la basura y de los desperdicios sólidos.... En fin, la escuela es el eje del aprendizaje, de la adquisición del conocimiento. Los daños que acusa nuestro planeta han sido y son producidos por la mano del hombre. El único remedio es cambiar la conducta de las nuevas generaciones con el propósito de detener, o más aun de evitar, la catástrofe mundial que el Reporte de la IPCC de hace unos días nos presagia en el trabajo de 234 científicos que durante un largo tiempo de trabajo han concluido en reportar la tragedia que nos espera. La escuela, sí, la escuela, la escuela es nuestra esperanza. Como dice la misma Doña Pirigua solo con la educación podemos tener las políticas ambientales posibles, que necesitamos.

Señores miembros del Consejo Nacional de Educación. La aprobación que han dado a este tema de incluir la educación ambiental en el currículo de la escuela, va más allá de cumplir con una ley. Sí, han cumplido con la ley, pero han cumplido con el sagrado deber que como educadores los distingue haciendo posible que como he dicho yo misma, y perdonen la inmodestia, tenemos que “educar para enseñar a vivir mejor”.

Si alguien piensa que estamos exagerando o que esto es una falacia, los invito a leer en la prensa o ver en la televisión todos los días, si, desgraciadamente todos los días, las noticias funestas de las tragedias que se viven en comunidades, en ciudades, en países, donde el volcán, o el terremoto, o el tsunami, o la ola de calor, o los glaciares que se derriten, o el nivel del mar que sube y arrasa las comunidades costeras y las playas hermosas, los huracanes, la polución que afecta la respiración y enferma los pulmones, los niños buzos que viven de la basura y enferman y mueren, la escasez de agua que afecta a un altísimo porcentaje de nuestra población y a la del mundo entero, los bosques que se queman, la tala indiscriminada, la extinción de especies, en fin, tantas y tantas que hemos hecho, que hacemos y que solo dejaremos de hacer si la escuela nos enseña el mal que estamos cometiendo y cómo corregirlo.

Sabiendo que la Ley sería un éxito en el Congreso y en el Poder Ejecutivo, la Fundación Propagas decidió incursionar en la elaboración de una Especialidad a nivel de post grado en Educación Ambiental, modalidad virtual. Fue un trabajo arduo, redactada las asignaturas por nuestras especialistas ambientales en la Fundación, acompañadas de un equipo internacional recomendado por la Universidad de Stanford de California que hizo que durante casi 3 años tuviéramos religiosamente reuniones semanales con el líder del equipo en Etiopía, y los dos acompañantes de él, uno en Méjico y el otro en Colorado, y nuestra Consultora Internacional desde California. La Fundación asumió el costo de todo y llegamos a un Plan de Estudios que consultamos con instituciones extranjeras y tuvieron grandes elogios para el trabajo hecho. Muchos se preguntarán por qué un equipo extranjero si las especialistas de la Fundación fueron las redactoras. Si, ellas las redactaron, pero los extranjeros son los especialistas en diseño virtual de material educativo y la verdad es que cuando lo llevamos al Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, sentí un orgullo tan grande como dominicana, como educadora, como colega del grupo que había producido algo verdaderamente no solo innovador sino de necesaria urgencia, y el Ministerio de Educación Superior lo evaluó muy detenidamente, nos hicieron observaciones, se incluyeron y logramos la aprobación del Plan de Estudios de la Especialidad de Educación Ambiental para formar, para capacitar todos los docentes del nivel preuniversitario de la República Dominicana, públicos y privados. Con quiénes ofreceríamos la Especialidad? Inicialmente! Con el Consorcio formado por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, UNPHU, el Instituto de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU, la Universidad del Instituto Superior de Agricultura, ISA, y la Universidad Central del Este, UCE.

Se organizaron como consorcio, firmaron con la Fundación Propagas la aceptación de la cesión del uso del material educativo desarrollado, reteniendo la Fundación Propagas, la propiedad intelectual de dicho contenido en el Plan de Estudios, y todas las universidades están promoviendo para ya, para el año escolar que se inicia en este mes, la oferta de la Especialidad en Educación Ambiental, virtual, que desde sus casas, en el tiempo libre que tengan, van a disfrutar no solo los conocimientos en el contenido científico de las asignaturas, sino la belleza con la que los expertos en diseño virtual engalanaron los textos con videos, fotos, gráficas, de nuestro país mayormente, pero también de otras partes del mundo. Y en la Fundación con esos mismos expertos, hicimos lo que hemos llamado un Programa de Inducción para en tres, no más de cuatro semanas, familiarizar los facilitadores de las universidades que van a acompañar a los docentes a lo largo de su aprendizaje para que lo que aprenden, lo lleven a las aulas a los niños y a los jóvenes que tienen que aprender sobre todos estos fenómenos, mitigar los daños del cambio climático y adquirir una cultura de resiliencia frente al monstruo que nos acecha en la oscuridad y que llamamos cambio climático. Dice el Papa Francisco que cuidemos de “nuestra casa común”, refiriéndose al planeta. Pero cómo cuidarla si no aprendemos como hacerlo? Para ello, hoy el Consejo Nacional de Educación de la República Dominicana marca un hito en nuestra historia educativa haciendo posible y digo solo posible, que nuestra isla pueda sobrevivir estando ubicada en la región del Caribe que es la más vulnerable de todos estos confines que nos rodean.

Por si fuera de interés de otras universidades el interesarse en la oferta de la Especialidad en Educación Ambiental como un postgrado virtual, ya el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología nos aprobó el protocolo a seguir para adoptar el Plan de Estudios, que es gratuito, y con las informaciones generales de la universidad con las que siempre hay que cumplir frente al Ministerio de Educación Superior para la aprobación de una carrera o una especialidad o una maestría o un doctorado, obtener la aprobación del Ministerio para ofrecer la Especialidad, firmando previamente con la Fundación Propagas, el convenio mediante el cual la Fundación le cede de manera gratuita, el Plan de Estudios, pero retiene como ya dijimos, la propiedad intelectual que no es negociable.

Las familias dominicanas que formamos nuestro país con tanto cariño entre todos, que orgullosos cantamos el himno y ondeamos nuestra bandera, hoy debemos dar gracias a Dios por tener la oportunidad, y ojalá la aprovechemos, de enseñar a nuestras nuevas generaciones que hay maneras de preservar la belleza de nuestra isla. Sí, la que Colón, al descubrila, exclamó: es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto. Gracias señores del Consejo Nacional de Educación, gracias autoridades, gracias Doña Pirigua. Y gracias muy especiales al Dr. José Hazim Frappier, ex-senador de la Provincia de San Pedro de Macorís, quien fue el legislador que introdujo el proyecto de ley de educación ambiental y que confió en mi persona, junto a la Dra. Bonetti, para llegar a feliz término con la Ley que hoy nos orgullece. Y también al Lic. José Paliza, ex-senador de la Provincia de Puerto Plata, que pidió ser y así se aprobó, el co-proponente de la pieza legislativa que hoy con tanta alegría y orgullo comentamos.