PRD: volvamos a las raíces para cambiar la historia

El PRD de 1962 es una historia que nace en el corazón de la gente, en el imaginario de una colectividad que desató su grandeza interior para luchar por su democracia. Eran hombres y mujeres que creían en sí mismos. Estaban convencidos de que una nación no representa los designios de un hombre, ni de un partido, ni de una clase, ni mucho menos de un grupo de personas. Tenían conciencia que la verdadera grandeza de un pueblo reside en la multiplicidad y en la unidad de propósitos dentro de la diversidad.

Escuchar Tribuna Democrática a la 1 de la tarde era un deber ciudadano, prácticamente un acto patriótico. Así aprendimos que todo cambio social y político debe ser inspirado, generado por nuestros hombres y mujeres, no impuesto o dirigido para el beneficio de los menos. Que debe incluir a ricos y pobres, conservadores y liberales, creyentes y ateos, blancos y negros, empresarios y obreros, en fin, el PRD de 1963 entendía que un nuevo orden social más elevado no vendría como consecuencia de revoluciones políticas impuestas sino como consecuencia del progreso integral de la gente.

Ese PRD comprendía la gran importancia que tiene la inversión social e institucional. Lo que hoy es un discurso progresista, de desarrollo humano, por educación de calidad y fortalecimiento institucional, fue proclamado por este partido a partir de 1963 y 1965 para transitar con dignidad la oposición política hasta 1978. Es con ese PRD que debemos reencontrarnos. Ese PRD que fue capaz, a partir de 1966, no obstante su profundo dolor, de seguir trabajando con responsabilidad, y sin rencores, por una visión de futuro.

Yo nací y me crié en ese PRD.

Como afirma don Bonaparte Gautreaux Piñeiro para describir las acciones tomadas por el partido a partir de 1966, el PRD "emprendió la tarea en dos direcciones: la capacitación, la concienciación y una profunda reorganización de abajo hacia arriba... creamos la "Universidad Popular Yolanda Guzmán" que durante dos o tres años entrenó, capacitó a centenares de jóvenes en los rudimentos de la política, con énfasis en la historia nacional, historia del PRD, oratoria, introducciones a la economía, geografía y otras materias, la mayoría impartidas por dirigentes de la Juventud Revolucionaria Dominicana".

"El próximo paso fue consolidar los locales del partido en todo el país y la reorganización y elección de los comités de base, piedra angular sin la cual no existiría el PRD... Además, les dimos vida y tareas a los comités de base para que formaran, organizaran y lideraran todo el movimiento social de sus demarcaciones: juntas de vecinos, clubes deportivos, culturales, de madres, estudiantiles, sindicatos, gremios. Fue una política totalizante ejecutada en todo el país... la elección de los miembros de comités de base, zona, municipales, provinciales, permitió una selección de líderes entre líderes, como veía Juan Bosch la organización política. De ese modo no había dirigentes inorgánicos." Impecables palabras de Gautreaux Piñeiro.

Por ello afirmo que el futuro del PRD empieza con lo mejor de nuestro pasado, ejecutado por los hombres y mujeres del presente, con verdadero compromiso social, que creen que es posible una forma diferente de hacer política.

Es retornando a nuestras raíces que debemos crear lo nuevo para salir fortalecidos de esta situación interna. Hay que formar y educar a las bases del PRD y del país, debemos reencontrarnos con esas raíces patrióticas y poner a las bases del partido como el sujeto de la política, no como simple objeto para ganar elecciones. Como afirma Yajaira Montaño, coordinadora de la Juventud Revolucionaria del partido en la zona A1 en San Carlos, "a nosotros en la base nos olvidan siempre, para buscarnos sólo para que le demos el voto... no nos dan formación ni educación". Por ello nos hemos comprometido con ellos en San Carlos a iniciar la formación en liderazgo, para que seamos una organización "de líderes entre líderes".

Igualmente, de frente al país, debemos seguir algunos principios:

a) Poner en primer orden la representación con dignidad y firmeza de las necesidades de los humildes, y de los excluidos, por encima del interés personal o grupal, para cubrir la deuda social con ellos acumulada.

b) Priorizar los mensajes y el diálogo constructivo con la clase media, con las mujeres y la juventud, para construir el país moderno y progresista deseado.

c) Representar a los productores nacionales y junto a ellos implementar las grandes reformas y las políticas públicas que propicien la creación de empleos dignos, la competitividad, la justicia social, la modernidad y la implementación de la seguridad ciudadana, dentro de un plan de desarrollo nacional que busque nuestro real liderazgo caribeño y continental.

Para retomar nuestro rol histórico, honremos lo mejor de nuestras luchas y crezcamos alimentados por nuestras verdaderas raíces. Es inspirado en el PRD de 1963 y el liderazgo patriótico de José Francisco Peña Gómez que debemos encauzar nuestro rumbo, relanzar el partido. Es con las mujeres y con la juventud, de todos los niveles sociales, que el PRD será capaz de dirigir los pasos de la nación y cambiar el curso de la historia.