¿Sucia o negativa?
Es relativamente simple distinguir entre la campaña negativa y la campaña sucia.
Estos tipos de campaña forman parte del arsenal de los políticos en todos los torneos electorales. No obstante, hay una importante diferencia ética entre ambas.
La campaña negativa trata de resaltar los errores y defectos del contrario. Los subraya ante el votante, y actúa, como afirma un autor político, como si pusiera sobre esos errores y defectos "una inmensa lupa y un potente foco de luz."
El propósito es conseguir que el votante advierta el "error" de votar por ese candidato.
La campaña sucia, si bien es cierto que comparte propósito con la campaña negativa, se diferencia por un asunto ético: la campaña sucia se "inventa" los errores y defectos del contrario, y en esa virtud, distorsiona la realidad y, por ende, engaña al elector.
El que organiza una campaña sucia sabe que está faltando a la verdad, que su propósito no es jugar con las reglas del juego democrático, sino violarlas para conseguir su fin. Para el logro de sus objetivos tiene que cruzar la línea de cal blanca de la ética.
Quien desarrolla una campaña sucia no busca informar al público, sino engañarlo, engatusarlo.
Por eso, la campaña negativa se considera como parte del juego en el torneo electoral, mientras que la campaña sucia nunca puede ser aceptada moralmente.
Ningún político serio debiera cruzar la línea que divide ambos tipos de campaña.
atejada@diariolibre.com
El propósito es conseguir que el votante advierta el "error" de votar por ese candidato.
La campaña sucia, si bien es cierto que comparte propósito con la campaña negativa, se diferencia por un asunto ético: la campaña sucia se "inventa" los errores y defectos del contrario, y en esa virtud, distorsiona la realidad y, por ende, engaña al elector.
El que organiza una campaña sucia sabe que está faltando a la verdad, que su propósito no es jugar con las reglas del juego democrático, sino violarlas para conseguir su fin. Para el logro de sus objetivos tiene que cruzar la línea de cal blanca de la ética.
Quien desarrolla una campaña sucia no busca informar al público, sino engañarlo, engatusarlo.
Por eso, la campaña negativa se considera como parte del juego en el torneo electoral, mientras que la campaña sucia nunca puede ser aceptada moralmente.
Ningún político serio debiera cruzar la línea que divide ambos tipos de campaña.
atejada@diariolibre.com
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