Tierras baldías
Un experto ha propuesto un impuesto más alto a las tierras baldías como parte de una reforma fiscal integral. Tiene razón. Los propietarios de tierras baldías no tienen motivo para ponerlas a producir en el régimen actual.
Tenemos regiones del país llenas de fincas y propiedades sin uso, porque no le cuesta nada a sus dueños, mientras en esas zonas la gente se muere por conseguir un trabajo.
Las ciudades están llenas de solares yermos, inclusive en zonas de alto valor, mientras los propietarios los "engordan" porque les cuesta muy poco, afeando el entorno y deteniendo el progreso.
El destino de la tierra es ponerlas a producir. No se trata de un patrimonio muerto. La economía del país demanda que cada pulgada de nuestro territorio produzca frutos para el consumo o se use intensivamente para pasto. Cada solar de nuestras ciudades tiene vocación para ayudar a solucionar el problema de la vivienda, o para acoger una nueva industria o negocio.
Ese impuesto es inteligente.