Traslado de fábricas
En los años en que las teorías del desarrollo económico eran más optimistas, se creía que los países pobres podrían desarrollarse mucho más rápido que como lo hicieron las naciones ricas.
Al subir los costos de producción en los países avanzados, las empresas invertirían en las naciones pobres para producir con menores costos.
La actividad productiva así generada incidiría sobre otros sectores de la economía, provocando una espiral ascendente acumulativa que elevaría el nivel de vida y lo acercaría progresivamente al de los países desarrollados.
Parte de ese proceso ha venido ocurriendo, pero no ha beneficiado por igual a todas las naciones pobres. Las inversiones en instalaciones productivas, sean de origen local o foráneo, se han llevado a cabo en países que se han hecho atractivos por sus políticas públicas en materia de educación, eficiencia gubernamental y promoción de la producción y las exportaciones, como sucedió en Japón, Taiwán y Corea del Sur, y está teniendo lugar en China, Vietnam e Indonesia. Los bajos salarios no son suficientes. Serán favorecidos sólo los países que se preparan para ser competitivos.
Ahí está el caso de la empresa automotriz Toyota, la cual anunció hace unos días que para el 2017, después de 50 años en Australia, dejará de fabricar vehículos y motores en ese país.
Sigue los pasos de General Motors y Ford, las cuales hicieron anuncios similares el año pasado en busca de reducir sus costos de producción. Unos 2,500 empleos se perderán por la salida de Toyota, y los sindicatos lo atribuyen a la pasividad del gobierno.
Los vehículos que se dejarán de producir en Australia no se fabricarán en países poco competitivos como el nuestro. Se producirán en algún país, probablemente Indonesia, donde haya incentivos a las exportaciones, un mercado interno capaz de absorber parte de la producción, y un adecuado nivel de destreza técnica en la población.
gvolmar@diariolibre.com
Parte de ese proceso ha venido ocurriendo, pero no ha beneficiado por igual a todas las naciones pobres. Las inversiones en instalaciones productivas, sean de origen local o foráneo, se han llevado a cabo en países que se han hecho atractivos por sus políticas públicas en materia de educación, eficiencia gubernamental y promoción de la producción y las exportaciones, como sucedió en Japón, Taiwán y Corea del Sur, y está teniendo lugar en China, Vietnam e Indonesia. Los bajos salarios no son suficientes. Serán favorecidos sólo los países que se preparan para ser competitivos.
Ahí está el caso de la empresa automotriz Toyota, la cual anunció hace unos días que para el 2017, después de 50 años en Australia, dejará de fabricar vehículos y motores en ese país.
Sigue los pasos de General Motors y Ford, las cuales hicieron anuncios similares el año pasado en busca de reducir sus costos de producción. Unos 2,500 empleos se perderán por la salida de Toyota, y los sindicatos lo atribuyen a la pasividad del gobierno.
Los vehículos que se dejarán de producir en Australia no se fabricarán en países poco competitivos como el nuestro. Se producirán en algún país, probablemente Indonesia, donde haya incentivos a las exportaciones, un mercado interno capaz de absorber parte de la producción, y un adecuado nivel de destreza técnica en la población.
gvolmar@diariolibre.com
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