Vayan despacio

La Dirección General de Impuestos Internos ha alborotado las avispas con la publicación del reglamento para la obtención de las placas de vehículos, de acuerdo con la reforma fiscal aprobada recientemente.

La realidad es que el aumento resulta inaudito y envía una dudosa señal a la comunidad, porque al tasar desproporcionadamente a los vehículos nuevos que emiten menos gases tóxicos y, al mismo tiempo, poner un impuesto a dichas emisiones, se contradice palmariamente, pues la actitud de la gente será mantener carros viejos que pagan menos, en perjuicio de todos, antes de renovar el parque vehicular.

Pero además, el impuesto podría ser inconstitucional, en la medida en que, por ejemplo, se establece un impuesto al rodamiento de los vehículos en función de su costo y no de su peso u otras características que afecten el estado de las carreteras.

Lo más sensato sería que el Gobierno vaya despacio en este tema, y use otros mecanismos para subir la tasa sin crear el pandemónium que esta decisión está generando.