¿Qué son las chinches y cómo deshacerse de ellas?

Estos insectos fueron un problema de salud pública en todo el mundo, siendo casi erradicados en las décadas de 1940 y 1950

Chiches (Fuente externa)

Las chinches han estado asociadas al ser humano y vivido en nuestras casas durante miles de años. Este pequeño insecto hemíptero es un ectoparásito de color marrón rojizo de unos 5 mm de longitud que se alimenta de sangre humana y de otros animales como aves de corral, murciélagos o roedores.

Son conocidas comúnmente como chinches de las camas, y son dos las especies que afectan a humanos: Cimex lectularius, más cosmopolita, y C. hemipterus más frecuente en trópicos y subtrópicos.

Estos insectos fueron un problema de salud pública en todo el mundo, siendo casi erradicados en las décadas de 1940 y 1950 con el uso generalizado de insecticidas como el DDT.

En los últimos años, han experimentado un resurgimiento dramático que se puede atribuir a nuevos aspectos de la biología de las plagas y del comportamiento humano, como la aparición de nuevas resistencias a los insecticidas o el aumento de los viajes globales.

¿De dónde salen las chinches?

Actualmente, se informa en todo el mundo de un número creciente de infestaciones, que hacen difícil su control. Las viviendas, los nidos de pájaros y las cuevas de murciélagos son los hábitats más adecuados para las chinches porque ofrecen un refugio cálido y hospedadores de los que alimentarse.

En las casas, se esconden en grietas o hendiduras en las paredes, muebles, detrás del papel pintado, paneles de madera o cuadros y bajo las alfombras, colchones o ropa de cama. Poseen hábitos nocturnos, por lo que suelen ocultarse durante el día y ser más activas por la noche, cuando las personas duermen.

El riesgo de encontrar chinches aumenta si pasamos tiempo en lugares con volúmenes altos de huéspedes nocturnos, como hoteles, casas rurales, hospitales o refugios para personas sin hogar.

¿Cómo podemos prevenirlas y controlarlas?

Evitar su entrada es la mejor forma de prevenirlas. Un buen saneamiento es el primer paso para controlar una infestación por chinches. Sin embargo, recientemente se están detectando en residencias de ancianos, hospitales, cruceros, cines, el metro e incluso aviones, lo que sugiere que una buena higiene no es suficiente para evitarlas.

Para su control, lo primero que se debe hacer es confirmar que estamos ante la presencia de chinches. Se recomienda no usar insecticidas domésticos, porque podrían empeorar la situación y dispersar a los insectos, poniéndolos, además, en alerta y forzándolos a buscar nuevos espacios dentro de la casa. En muchas ocasiones, la erradicación requiere más de una visita de un profesional de manejo de plagas.

Entre los plaguicidas disponibles en el mercado, los más usados por su seguridad y eficacia son las piretrinas y piretroides, los desecantes (ácido bórico), las sustancias bioquímicas (aceite de neem), los pirroles, los neonicoticonoides (formas sintéticas de la nicotina) y los reguladores del crecimiento de insectos.

Para minimizar el uso de pesticidas, el control debe centrarse en los métodos mecánicos, como pasar la aspiradora y quitar o sellar grietas en muebles y paredes. La ropa de cama debe lavarse al menos a 60 ?. Para infestaciones severas se pueden usar pesticidas, aunque se debe tener cuidado y dejar que la ropa de cama, colchones, tapizados y muebles se sequen completamente antes de usarlos.

Una vez eliminadas, habrá que tener especial cuidado en evitar una nueva infestación, especialmente con la introducción de muebles (particularmente los de segunda mano) y enseres como ropa, mochilas, equipaje o ropa de cama, donde los insectos pueden viajar en "autostop", dispersándose y repoblando nuevos territorios.

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