Altas temperaturas y sequías atraviesan a América Latina

El análisis de la Atribución Meteorológica Mundial, presentado en febrero de este año 2023, concluyó que el cambio climático no es el principal impulsor de la reducción de las precipitaciones

Bajos niveles de agua en el embalse de Canelón Grande, que abastece de agua a la ciudad de Montevideo, en el departamento de Canelones, Uruguay, el lunes 15 de mayo de 2023. (AP/Santiago Mazzarovich)

La situación de escasez de agua potable no es un problema solo de República Dominicana. Las sequías causadas por la disminución de lluvias, sumado a las altas temperaturas, atraviesan a América Latina, poniendo en peligro la seguridad alimenticia y en riesgo de vulnerabilidad económica a millones de personas.

Mientras el presidente dominicano Luis Abinader advertía este lunes sobre una crisis inédita desde hace más de 40 años en los niveles de presas en el país, naciones como Honduras, Chile, Argentina, Uruguay y Cuba llevan meses lidiando con situaciones similares, y tomando medidas de urgencia ante la escasez de agua.

Y el cambio climático no parece ser la causa más influyente en este panorama, aunque sí es un elemento que impacta y agrava la situación. 

En febrero de este año 2023 se presentó un análisis de la Atribución Meteorológica Mundial, que concluyó que el cambio climático no es el principal impulsor de la reducción de las precipitaciones. Sin embargo, sí ha producido un aumento de las temperaturas en la región, lo que probablemente ha reducido la disponibilidad de agua y empeorado los impactos de la sequía.

Al fenómeno climático que se le atribuye ser la principal causa de esta crisis es a El Niño, que supone un calentamiento de la superficie del Océano Pacífico tropical central y oriental y que provoca aumentos de las temperaturas globales.

Las Naciones Unidas ha advertido de que está aumentando la probabilidad de que El Niño tenga lugar a partir del segundo semestre del año, lo que podría agravar la situación y provocar un aumento de las temperaturas el próximo año.

A este fenómeno se suma el de La Niña, con gran influencia en los patrones climáticos de diversas partes del mundo y que causa una mayor probabilidad de menores precipitaciones en muchas partes de esta región.

La Niña se produce por un enfriamiento a gran escala de la superficie oceánica de la parte central y oriental en la región ecuatorial del Océano Pacifico, unido a cambios en la circulación atmosférica tropical.

Alerta en la región

Honduras declaró el lunes “alerta verde” (preventiva), por tiempo indefinido, en 64 de los 298 municipios que tiene el país por las sequías que puede causar el fenómeno de El Niño, informó la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales.

El fenómeno dejará "escasas lluvias en el territorio nacional y en diferentes períodos, acentuándose con mayor fuerza la sequía entre el 10 de junio y 10 de julio", según un informe del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), citado por la institución hondureña.

Mientras que desde hace más de una semana casi dos millones de uruguayos -de una población total de 3.4 millones- deben escoger entre comprar agua embotellada o consumir una solución salina imposible de tragar. “El agua no es potable (pero) es bebible”, dijo a la prensa el ministro de Ambiente, Robert Bouvier.

La razón detrás de la mayor salinidad en el agua que sale del grifo es la escasez en dos embalses del río Santa Lucía, que abastece al 60 % de la población. La insuficiencia del líquido ha obligado a las autoridades uruguayas a usar agua de una zona del Santa Lucía cercana al Río de la Plata, que registra una salinidad mayor, con lo cual los niveles de sodio se han elevado.

La crisis es herencia de “una desidia que viene de lejos” y que provocó que el caudal y la calidad del Santa Lucía no llegue a dar agua potable, explicó a The Associated Press Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales que desde hace más de 50 años estudia los suelos y cursos de agua del país. “En este punto, sin haber tomado ninguna medida previa, no había otra opción que depurar agua salina”, indicó.

Sin embargo, es una solución a corto plazo. Raúl Montero, presidente de Obras Sanitarias del Estado (OSE), advirtió recientemente que sólo quedan reservas para unos 18 días. Montero no especificó qué podría ocurrir vencido ese plazo.

La situación ha llevado al gobierno de Uruguay anunciar que otorgará partidas de dinero para la compra de agua a determinados grupos de sectores vulnerables. 

En Puerto Rico, la sequía ha mejorado, bajando su porcentaje de 24.73 % a 18.10, gracias a las lluvias que cayeron la primera semana de mayo en el oeste de la isla.

Al cierre de febrero del 2023, el 94 % del territorio cubano estaba afectado por un déficit en los acumulados de lluvias, con mayor impacto en la región occidental y el extremo más oriental del país, según datos publicados por el Instituto de Meteorología de la República de Cuba (INSMET).

Casi la mitad del país está sufriendo afectaciones de severas a extremas en el servicio de agua, dada la disminución de la disponibilidad en las fuentes de abasto, por la escasez de lluvias. Como consecuencia, más de 400,000 personas se encuentran afectadas, de acuerdo con autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hídricos (INRH).

Impacto económico

De acuerdo a las Naciones Unidas, Argentina prevé que las exportaciones agrícolas para 2023 caigan un 28 % en comparación con los niveles de 2022. Según informes de la Atribución Meteorológica Mundial, la sanidad de los cultivos en Argentina es la peor de los últimos 40 años, con graves repercusiones previstas en las cosechas de trigo y soja. Entre enero de 2022 y enero de 2023, los ingresos por exportación de cereales y oleaginosas de Argentina ya han disminuido en un 61 %.

Uruguay, con un 60 % de su territorio afectado por la sequía extrema, declaró la emergencia agrícola en octubre de 2022. Más de 75,000 personas sufren la falta de acceso al agua potable y el acceso al agua para los cultivos y el ganado también es limitado.

 

También en Europa

Europa ha vivido uno de los inviernos más secos y cálidos de las últimas décadas, después de que en 2022 ya se batieran récords de falta de lluvias y exceso de calor, una combinación que pone en riesgo a medio continente y que agudiza una sequía que del campo podría extenderse al abastecimiento humano.

Según el informe anual del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, las temperaturas en Europa han aumentado el doble de la media mundial y más rápido que en cualquier otro continente, y también llueve menos, sobre todo en el sur del viejo continente, lo que produce anomalías sustanciales en la humedad del suelo, y eso afecta especialmente a la agricultura y a la ganadería.

Uno de los países más afectados es España, donde la semana pasada se celebró una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para aprobar un paquete de ayudas con el que paliar los efectos de la sequía que supera los 2,188 millones de dólares, 696 de ellos para el sector agrario.

Ayudas que llegan ante la falta prolongada de lluvias y mientras los embalses están al 48.9 %, después de cinco semanas consecutivas en las que ha bajado la reserva hídrica.

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