Algunas apreciaciones sobre las alergias al huevo

Múltiples son las aplicaciones gastronómicas del alimento

El huevo es la proteína más barata del mercado y son múltiples sus aplicaciones.
Santo Domingo . Para los mortales comunes, el huevo es un alimento de todos los días. Es la proteína más barata del mercado y los nutricionistas no se cansan de alabar las docenas de nutrientes de primera calidad que encierra un cascarón frágil y permeable.

Y tienen razón: el huevo es de los alimentos más completos y más aprovechables de la naturaleza; sus nutrientes son absorbidos casi en su totalidad a nivel intestinal. En la parte gastronómica, sus múltiples aplicaciones impiden que nos aburra, por lo que resulta difícil de creer que provoca serias alergias.

¿Qué son las alergias?

En términos sencillos, la alergia es una reacción o respuesta inapropiada del organismo ante una sustancia concreta o alérgeno. En la alergia al huevo, el alérgeno entra en contacto con el organismo de la persona afectada al ingerir la proteína del alimento. En el caso del huevo pueden producir alergias tanto la clara como la yema, aunque predomina la primera. La albúmina es la proteína que tiene mayor capacidad alergénica y se encuentra en la clara.

El huevo se revela como el alimento más alergénico en niños de 1 a 2 años, aunque el pronóstico es bueno: la mayoría de los niños acaban tolerando este alimento casi siempre cuando superan los 2 ó 3 años.

¿Cómo introducir el huevo en la alimentación del niño?

Existe la duda entre los profesionales de la salud en cuanto a recomendar o no el consumo del huevo antes del primer año del bebé por temor a las alergias. De acuerdo con cierto consenso, se sugiere que en niños lactantes se introduzca a partir del sexto mes de vida.

Se aconseja ensayar primero con la yema que aporta hierro, grasas esenciales, colesterol y vitaminas claves para esta etapa. Si el organismo la tolera después de tres o cuatro días de consumirla, se le puede dar la clara estudiando la reacción. Finalmente, el huevo completo.

El grado de cocción del huevo debe ser prolongado para que el aporte nutritivo sea mejor. En conclusión: a mayor cocción, mejor nutrición.

En el caso de alergias al huevo y una vez que se ha confirmado el diagnóstico, se procede a un tratamiento dietético que consiste en excluir de la dieta el huevo y sus derivados y todos los productos que incluyan entre los ingredientes alguno de sus componentes sin que muchas veces figure expresamente, por lo que en el caso de los niños hay que ser doblemente cuidadoso.

En cuanto a recomendaciones dietéticas, si el huevo falta, se debe hacer mayor énfasis en llevar una alimentación equilibrada, incluyendo alimentos que sean fuente de proteínas completas semejantes a las del huevo: carnes, pescado, leches y lácteos, prefiriendo alimentos frescos y de temporada ya que concentran más nutrientes.

Con el paso de los años conviene introducir el huevo en pequeñas cantidades y observar la tolerancia individual. La suerte es que este tipo de alergias suele remitir en un elevado porcentaje de los casos y el afectado ve abrir un mundo nuevo de posibilidades alimenticias.

Huevos rellenos de anchoa

Ingredientes

(para 8 personas)

8 huevos duros

16 filetes de anchoas

Un cuarto de libra de mantequilla

8 aceitunas (sin hueso)

Pimiento rojo, lechuga y rabanitos para decorar

Sal y pimienta

Preparación:

Cortar los huevos duros por la mitad, retirar las yemas y picarlas bien finas junto con 8 filetes de anchoa.

Añadir la mantequilla y trabajar hasta formar una mezcla homogénea. Sazonar con sal y pimienta. Rellenar las mitades de clara con la pasta obtenida, adornándolas con una espiral formada por una anchoa y una aceituna situada en el centro de la misma. Disponer los huevos rellenos en una fuente y adornarla con pimientos, rabanitos y lechuga cortada en juliana.

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