Asumir el reto
Cuando las personas se saben vulnerables les ayudará mucho asumir el reto de convertir cada día en un reto de construcción de significados saludables para su vida. El mejor contrapeso contra la tendencia a deprimirse es crear una fortaleza en nuestro sistema de creencias. Y los principales retos en ese sentido son:
Aprender que la vida nos coloca las grandes preguntas y nosotros debemos darle las respuestas. En lugar de preguntarle a la vida ¿por qué me pasó esto a mí? Es conveniente cuestionarnos ¿para qué sucedió? Y de inmediato comenzar a formular intentos de posibles respuestas.
Evitar la tendencia a pronosticar nuestro estado de ánimo negativo. Algunas personas comienzan a predisponerse ante el período navideño desde mucho antes con pensamientos del tipo: ""Quisiera que nunca llegue la Navidad"; "Para mí significará vacío cuando llegue la Navidad" o "Qué será de mí cuando venga diciembre".
Anticipar el período navideño como una oportunidad que nos permitirá reordenar nuestros sentimientos de forma favorable.
Tomar este periodo como un filtro de purificación que nos permita perdonarnos y perdonar a otros por los errores cometidos.
Preparar un programa de actividades que contemplen acciones contrarias a los síntomas que caracterizan la depresión.
En lugar de aislarnos, tratemos de compartir con personas significativas para nosotros, sobre todo aquellas de las que estamos convencidos favorecerán nuestro proceso.
Un aspecto fundamental de la depresión, al margen de la condición endógena, es el aprendizaje. Aprendemos de la desesperanza y este código nos hace creer que no la superaremos. Esta expectativa negativa trae el cumplimiento de una profecía, como esperamos lo peor, lo peor nos llega. Si en lugar de esperar que no superaremos nuestra vulnerable condición, aprendemos que la fortaleza es un resultado posible y que tenemos los medios para lograrla, probablemente los resultados serán mejores. Sentirnos diferentes en la época navideña depende de que aprendamos a pensar diferente.
Recolectar alguna experiencia navideña del pasado donde nos sentimos diferentes a como tememos sentirnos ahora. Este recuerdo nos convencerá de que hay recursos en nosotros para sentirnos diferentes. ¿Por qué si algún día fue, ahora no puede ser?
Aprender a convertir las preocupaciones improductivas en preocupaciones productivas. Esto se logra reconociendo que hay preocupaciones ante las cuales tenemos poco que hacer en el momento. El período navideño llegará independientemente de lo que pase con nosotros. De ahí que sería conveniente que aprendamos a enfrentar los retos de nuestra vida cotidiana sin asociarlos a una época en particular del año.
Reunir evidencias que confirmen que las cosas pueden ser negativas. Probablemente no encontraremos ninguna que nos diga que el período navideño es un símbolo negativo. Reunamos otras evidencias que sí nos confirmen lo contrario.
Anticipar el período navideño como una oportunidad que nos permitirá reordenar nuestros sentimientos de forma favorable.
Tomar este periodo como un filtro de purificación que nos permita perdonarnos y perdonar a otros por los errores cometidos.
Preparar un programa de actividades que contemplen acciones contrarias a los síntomas que caracterizan la depresión.
En lugar de aislarnos, tratemos de compartir con personas significativas para nosotros, sobre todo aquellas de las que estamos convencidos favorecerán nuestro proceso.
Un aspecto fundamental de la depresión, al margen de la condición endógena, es el aprendizaje. Aprendemos de la desesperanza y este código nos hace creer que no la superaremos. Esta expectativa negativa trae el cumplimiento de una profecía, como esperamos lo peor, lo peor nos llega. Si en lugar de esperar que no superaremos nuestra vulnerable condición, aprendemos que la fortaleza es un resultado posible y que tenemos los medios para lograrla, probablemente los resultados serán mejores. Sentirnos diferentes en la época navideña depende de que aprendamos a pensar diferente.
Recolectar alguna experiencia navideña del pasado donde nos sentimos diferentes a como tememos sentirnos ahora. Este recuerdo nos convencerá de que hay recursos en nosotros para sentirnos diferentes. ¿Por qué si algún día fue, ahora no puede ser?
Aprender a convertir las preocupaciones improductivas en preocupaciones productivas. Esto se logra reconociendo que hay preocupaciones ante las cuales tenemos poco que hacer en el momento. El período navideño llegará independientemente de lo que pase con nosotros. De ahí que sería conveniente que aprendamos a enfrentar los retos de nuestra vida cotidiana sin asociarlos a una época en particular del año.
Reunir evidencias que confirmen que las cosas pueden ser negativas. Probablemente no encontraremos ninguna que nos diga que el período navideño es un símbolo negativo. Reunamos otras evidencias que sí nos confirmen lo contrario.
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