Bahía: turismo literario por las calles de Jorge Amado
SALVADOR DE BAHÍA, BRASIL. Entre los errores que ha cometido la Academia de los Nobel en Suecia, está el haber dejado ir al escritor brasileño Jorge Amado, el 6 de agosto del 2001, fecha en que se fue del mundo, sin el Premio Nobel de Literatura.
A favor del escritor que el pasado día 10 de agosto hubiese cumplido 100 años, estaba el poner sobre relieve en su obra narrativa un mundo vitalísimo y lleno de magia y contradicciones que él quiso llamar "novelas de Bahía", y junto a eso, revelar los contrapunteos entre el bien y el mal, la riqueza y la miseria, la justicia y las injusticias.
Ví, más que conocí, a Jorge Amado en Moscú, a fines de la década de los 70, en casa de Luis Carlos Prestes, el líder comunista brasileño, que vivía exiliado en un gran apartamento de la calle Gorki. Teresa, su hija, fue la que me dijo que aquel señor blanco en canas era el novelista Jorge Amado. Luego lo leí. Y comprendí su universo, que acabo de palpar por estos días.
Una de las razones que pudieron dar al traste con el Nobel, fue la militancia política del autor de "Gabriela, clavo y canela", "Doña Flor y sus dos maridos" o "Tocaia grande", quien sigue recibiendo por estos días el homenaje de quienes de una manera u otra aprendieron a ver otros mundos diferentes, gracias a sus textos.
Así, la Fundación Casa de Jorge Amado ofrece la Ruta Turística "Los caminos de Jorge Amado"; y ha ofrecido un curso sobre su vida y su obra en la sede.
Sin embargo, el recorrido turístico, de una semana de duración, que abarca tres ciudades bahianas, parece ser lo más novedoso de las celebraciones. Ilhéus, Salvador y Mangue Seco son las tres localidades involucradas en el proyecto que pretende poner en contacto a sitios, historias y personajes de su literatura y religiosidad, con los turistas que adquieran los paquetes a través de una agencia local de turismo.
La ideóloga de la iniciativa, Lidia Brandao, ha dicho que siendo ella misma guía de turismo, "necesitaba innovar en el negocio y al mismo tiempo homenajear al gran escritor que para mí ha sido el más grande divulgador de Bahía".
La Fundación Jorge Amado -que no la casa del escritor- está en el mismo corazón colonial que a diario recorren centenares de extranjeros. Por esas calles adoquinadas parece deambular Doña Flor junto a sus dos maridos. Llegué y toqué. Gabriela abrió la puerta.
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