Bajo la dirección musical
A una semana de la inauguración del Festival Musical de Santo Domingo entrevistamos a dos de sus principales artistas: Ramón Tebar y Darwin Aquino, las batutas mágicas del Festival.
Ramón Tebar
Director artístico de la Opera de Naples en Florida y director del evento desde 2009
P. Desde su dirección, ¿cuál ha sido el momento más memorable o importante del Festival Musical?
R. Ese primer concierto que hice en 2009 fue realmente memorable, fue con Ben Heppner abriendo el festival. Pero ha habido muchos momentos bonitos y memorables y además nos quedan muchos por venir, singularizo ese por ser el primero.
P. Si los músicos tienen las partituras y han ensayado, ¿cuál es la función de un director?
R. La función más importante se da durante los ensayos con la explicación de la obra y sobre todo la motivación; los músicos están tocando las notas pero es el cómo tocarlas. A veces basta con una mirada, con un gesto... entonces para mí la dirección es un arte bastante mágico porque el director de orquesta es el único que no hace sonido. Sin embargo, debe intentar motivar el sonido que sale de la orquesta, es difícil de explicar pero funciona con la intuición, con el sentirse...
P. ¿Qué podemos esperar de esta versión del 2015?
R. He querido implementar la oferta en diversidad y en lugares. Siendo esta la décima edición pensé que había que hacer algo más excepcional. Una de las cosas que quise implementar fue utilizar más el talento dominicano, como el de Darwin, Aysha y Nathalie Peña, y los solistas internacionales de la orquesta. Esto lo hace especial.
P. ¿Qué criterios entran en juego para la elección del programa?
R. Tratamos de mirar la historia del festival para no repetir las piezas con obras de repertorio que no se suelen tocar aquí en el país como la 5ta Sinfonía de Prokófiev, por ejemplo. Es como crear un menú en el que se intenta dar variedad pero que al mismo tiempo todo está relacionado.
P. Si asaltáramos su colección de discos o su playlist, ¿qué encontramos?
R. [Risas]. Cuando no estoy ensayando prefiero el silencio pues son muchas horas de trabajo al día -a veces hasta doce horas- y el silencio precisamente me ayuda a pensar... creo que la música nace del silencio y cuando llego a casa o estoy en el hotel necesito ese silencio. Son esos espacios que hay entre los sonidos los que realmente hacen la diferencia.
Darwin Aquino
Director de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, RD y director asistente del evento
P. La música clásica parece tener siempre el mismo grupo reducido de fanáticos. ¿A qué crees que se deba?
R. La música clásica, sobre todo en sus inicios, fue para una élite en específica; estaba en las cortes y en las familias de más poder socio-económico, pero eso ha ido cambiado. Vemos que proyectos importantes como ‘El sistema de orquesta' de Venezuela precisamente lo que busca es llevar la música sinfónica al pueblo y, de alguna manera u otra, esto se puede asociar a esta edición del Festival en que parte de los conciertos serán en iglesias de la Zona Colonial, buscando que otros públicos vayan a las actividades.
P. Además del Festival, ¿qué otras actividades a tu parecer se ejecutan o podrían ejecutarse en favor de la música sinfónica en nuestro país para ganar más adeptos?
R. Pienso que todas las instituciones musicales de alguna manera se están moviendo por necesidad a salir de esa élite y abrirse a hacer cosas diferentes. Mezclar lo clásico con pop, la música tropical con orquesta sinfónica... hay muchas variantes que se están dando últimamente que forman parte de ese movimiento de llevar la música a todo el mundo.
P. Estudiaste economía y luego composición musical. ¿La primera carrera fue para administrar tus ganancias o una asignatura pendiente de tu casa?
R. Empecé en la música a los seis años, estudiando violín, pero en nuestro país siempre ha habido una presión social para no dedicarte a la música porque dicen que no es una buena carrera, porque se corre el riesgo de sufrir inestabilidad o porque tu futuro estará incierto. Así que me gradué de economía pero nunca la ejercí, seguí estudiando música y me he mantenido en ella. Lo que sí te digo es que esta creencia sigue existiendo y puedo asegurar que sí se puede vivir de la música dignamente.
P. ¿Se puede?
R. Sí, solo que los artistas aquí tienen que hacer varias cosas como dar clases y tocar para poder reunir su sustento, pero de que se puede se puede. Eso es lo que tiene el arte; tienes que amar lo que estás haciendo para poder llevarlo a cabo.
P. ¿En qué tópicos has encontrado inspiración para la composición?
R. La música folclórica dominicana. En los últimos años, toda la música que he compuesto está basada en ritmos folclóricos, dígase los palos, los congos de Villa Mella, la zarandunga, el gagá dominicano, la jacana... vivo recolectando esa información porque me interesa llevarlos a otros formatos instrumentales y lo he hecho para orquesta sinfónica y de cámara.
P. ¿Si fueras a incorporar algún instrumento insólito en alguna pieza, ¿qué instrumento sería y en cuál pieza?
R. He estado pensando en algún momento hacer un concierto para percusión folclórica y orquesta donde estaría incorporando todos los instrumentos de percusión que existen en nuestro país. Es uno de mis proyectos a largo plazo.
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