¿Cómo lograr una rutina de belleza sin culpas? Las respuestas las dio Erika De La Vega

Perseguir constantemente una versión idealizada de uno mismo, suele ser una trampa

Ante la creciente oferta de productos y tendencias en redes sociales, la clave está en cuestionarse qué es lo que realmente funciona para cada persona, en lugar de sumarse automáticamente a cada nueva tendencia. (wayhomestudio, Magnific)

Hace unos días la presentadora venezolana Erika De La Vega dio una charla cercana, abierta y muy necesaria, que se enfocó en resaltar que la belleza de verdad, también está en ser tú misma.

Con la naturalidad y la gracia que la caracterizan ella culminó el acto protocolar del lanzamiento de Jumbo Beauty 2026, en la que invitó a las mujeres a replantear su relación con las rutinas de belleza y las exigencias que la sociedad impone en torno a la apariencia física.

¿Qué es para cada quien la belleza? Fue una pregunta de apertura que sirvió de hilo conductor durante el resto del conversatorio. Su respuesta particular fue que lo considera una trampa común el perseguir constantemente una versión idealizada de uno mismo.

"Hay una belleza que yo no me llevo muy bien con ella, que es esa belleza que uno siempre está detrás de ella. Vamos buscando la belleza donde no está: esos kilos cuando me los quite me voy a ver bien, el pelo cuando me lo pinte me voy a ver mejor, la arruga cuando me la quite me veré más joven", expresó, indicando que estar así significa que "uno siempre está persiguiendo la belleza, y esa es la que hay que tenerle cuidado".

La profesional de la comunicación se describió, junto a otras mujeres, como "un proyecto en construcción" permanente, y cuestionó hasta qué punto esa búsqueda de mejora se convierte en una exigencia excesiva.

Las múltiples exigencias sobre la mujer actual

De La Vega enumeró las distintas responsabilidades que recaen sobre las mujeres en la actualidad, entre ellas ser profesionales, buenas parejas, buenas madres, buenas amigas, y a esto se le se suman estándares estéticos cada vez más detallados: el cabello liso, la ceja perfecta, la pestaña postiza, el cuerpo, la proteína, el suplemento.

"Ya las mujeres tenemos una vida que es exigente. Y la que me diga que no, no sé dónde vive, me voy con ella ya", comentó entre risas, antes de advertir sobre el riesgo de convertir la rutina de belleza en una fuente más de presión:

"Si nosotras no procuramos darnos esa paz, terminamos haciendo de la belleza ese momento para regalarnos un momento de exigencia".

Tres preguntas antes de cualquier tratamiento

La presentadora invitó al público a hacerse tres preguntas antes de someterse a cualquier tratamiento o rutina de belleza: ¿me hace bien?, ¿me gusta?, y, la más importante según ella, ¿cabe en mi vida?

"No me refiero solamente al presupuesto. Me refiero a que cuando tú te sientas a hacerte tu tratamiento de belleza en tu casa, preguntarte: ¿esto de verdad cabe en mi vida? ¿O me está quitando tiempo? ¿O me estresa? ¿O me está haciendo demasiado ruido?", explicó.

Para De La Vega, ante la creciente oferta de productos y tendencias en redes sociales, la clave está en cuestionarse qué es lo que realmente funciona para cada persona, en lugar de sumarse automáticamente a cada nueva tendencia.

"Cada vez que hay información nueva, hay que empezar a cuestionarnos y a escucharnos a nosotras mismas: qué es lo verdaderamente bueno para nosotras", señaló.

Una confesión entre risas que es para reflexionar

Para ilustrar los riesgos de dejarse llevar por tendencias virales, la presentadora compartió una anécdota personal sobre un video que vio en Instagram, en el que una persona usaba tape quirúrgico, del que se utiliza tras una rinoplastia, para "moldear" la nariz mientras dormía… Vale la pena resaltar que ella tiene una nariz perfilada y que estéticamente encaja a los estándares de belleza convencionales.

Pero, De La Vega contó, entre risas del público, que decidió probarlo ella misma, y que al despegarse el tape a la mañana siguiente terminó lastimándose la piel de la nariz, al punto de tener que inventar una excusa durante una semana para justificar la marca.

"Hay tanto tren (tendencia), y hay tantas cosas pasando en Instagram, que uno cree que eso es bueno para uno, y en vez de cuidarnos, nos estamos destruyendo", reflexionó.

El testimonio guio hacia un cierre que invitó a meditar: "Cuando uno deja de inventar y de verdad se cuida, la experiencia con la belleza es mucho mejor, porque la belleza es mucho más que lo que nos ponemos, que lo que hacemos, que nuestras rutinas".

Resaltó la importancia de mantener hábitos básicos de cuidado personal, como el ejercicio físico. La belleza no se limita a los productos o las rutinas, sino que también pasa por la autenticidad.

 

Periodista dominicana con una maestría en Comunicación Corporativa. Titulada en estilismo y asesoría de imagen. Es una apasionada del contenido sobre la salud, la belleza, el buen vivir y la cultura.