Palabra del año

Como viene haciendo desde hace cinco años, la Fundéu BBVA ha elegido su palabra del año. Para optar por este reconocimiento las palabras deben haber tenido cierta presencia en los medios de comunicación y haber sido tratadas en las recomendaciones de la Fundéu.

La palabra seleccionada en 2017 ha sido aporofobia. La elección de este neologismo ha despertado mucho interés y curiosidad entre los hablantes. Con ella podemos rastrear y documentar el proceso de creación de un nuevo término, de difusión de su uso, de aceptación por parte de los hablantes y de incorporación en el diccionario.

Según el DLE un neologismo es el ‘vocablo, acepción o giro nuevo de una lengua’, y aporofobia, sin duda, lo es. De ella sabemos incluso quién fue su creadora; sí, su creadora, la filósofa Adela Cortina, catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, quien la acuñó a partir del término griego áporos ‘pobre’ y el elemento compositivo, también de origen griego, -fobia ‘aversión, rechazo’. Su composición es comparable con la de su pariente xenofobia, también compuesto a partir de los griegos xeno- ‘extranjero’ y -fobia. Una filósofa la crea para dar nombre a una realidad, por desgracia no tan nueva como la palabra: la aversión a los personas por su condición de pobres.

Una vez creada, la palabra aporofobia se ha ido difundiendo en foros académicos y sociales especializados; su nivel de uso se considera culto, y así lo señala el DLE. De este ámbito ha saltado, gracias a la vigencia vergonzosa de la realidad a la que designa, a los medios de comunicación. La versión más reciente del Diccionario de la lengua española la incorpora como una nueva entrada. Su vigencia lingüística es evidente. Ahora solo nos queda plantearnos qué dice de nosotros.

@Letra_zeta

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