Foros públicos y autoritarismo verbal
En la siniestra dictadura trujillista, que cierta gente recuerda con nostalgia en estos tiempos confusos, se hacían esfuerzos extraordinarios para imponen líneas de pensamiento y de acción que sustentaran a la satrapía, la cual se mantuvo a sangre y fuego durante 31 años. Entonces uno de los mecanismos de dominación era imponer la manipulación de la información y desacreditar y descalificar profesional, personal y moralmente a los oponentes políticos. El conocido “Foro público” de Trujillo fue una muestra palmaria de lo que estaban planteando.
Dadas las terribles consecuencias que tuvo para el país el absolutismo trujillista, y la profusión de libros publicados y debates generados por la era del siglo pasado, pudiera pensarse que la población de este tiempo, sus líderes y figuras de autoridad tienen bien aprendidas las lecciones dejadas por ese periodo aciago de la historia dominicana.
Pero no. Aunque otras son las circunstancias y distintos los actores y ahora existe una abundancia de medios y la posibilidad de acceder al instante a las omnipresentes redes sociales, campean las campañas de difamación, el insulto y la descalificación del otro, que mal hablan de ciertas personas que pretenden erigirse en paladines de la democracia, la honestidad y las luchas sociales.
En esta democracia imperfecta, tal vez sea el momento de pensar qué se dice, cómo se dice y a quién se le dirigen los mensajes que se lanzan al viento y que en muchas ocasiones se vuelven virales. Las palabras dejan huellas.
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