Doblemente papás, cuando los abuelos son los principales cuidadores de sus nietos
Hoy es el Día de los Padres, en República Dominicana, mientras que a nivel internacional también es el Día de los Abuelos, a quienes también honramos de la mano de la doctora Cristián Bruján
Pese a que hoy en día son muchos los abuelos que ejercen su derecho a negarse a cuidar a sus nietos, están los que encuentran deleite en esta tarea, aunque sea agotadora físicamente.
Compartir tiempo con ellos fortalece los vínculos familiares, mejora el estado de ánimo y les permite sentirse útiles y valorados. Aunque hay que tener en cuenta que, cuando esta tarea deja de ser voluntaria y pasa a sustituir el rol de los padres, las consecuencias para la salud física y emocional de los abuelos pueden ser importantes.
Hoy es el Día de los Padres, en República Dominicana, mientras que a nivel internacional también es el Día de los Abuelos, a quienes en este artículo hemos querido honrar a través de la orientación que nos da desde el conocimiento profesional, la doctora Cristian Bruján, quien es especialista en Geriatría.
Para ella, el impacto que puede tener el cuidado de los nietos depende de la intensidad de la responsabilidad y de la condición de salud del abuelo cuidador.
Cuidar sí, pero sin sobrecarga
De acuerdo con la especialista, el efecto del cuidado de los nietos está directamente relacionado con la frecuencia y las exigencias que implica.
"Si es un cuidado ocasional, por ejemplo, uno o dos días a la semana o algunos días al mes para compartir actividades específicas, esto se traduce en beneficios", explica.
En esos casos, el contacto favorece la empatía, fortalece el vínculo entre abuelos y nietos y aporta bienestar emocional al adulto mayor, quien experimenta un sentimiento de utilidad, pertenencia y valoración.
No obstante, cuando el cuidado se convierte en una obligación cotidiana, la situación cambia por completo.
"Si tiene que estar todos los días cuidando a un nieto, puede convertirse en una carga muy fuerte", señala Bruján, mientras que explica que los riesgos aparecen cuando las demandas físicas superan la capacidad funcional del adulto mayor.
Levantar constantemente al niño, permanecer largas horas de pie preparando alimentos, trasladarlo a actividades extracurriculares o seguir su ritmo diario pueden provocar fatiga crónica, dolores musculares y articulares, mayor riesgo de caídas, empeoramiento de enfermedades crónicas, pérdida de fuerza y masa muscular.
A esto se suma un problema frecuente: muchos abuelos terminan descuidando su propia salud. "No tienen tiempo para alimentarse adecuadamente, dormir bien o asistir a sus citas médicas", advierte la especialista.
El sueño también pasa factura
El descanso es otro de los aspectos que puede verse seriamente comprometido; la doctora Bruján explica que un cuidado continuo y estresante puede alterar las horas de sueño, dificultar conciliarlo y provocar interrupciones constantes durante la noche.
La falta de un sueño reparador repercute directamente en el organismo. "Cuando el cuerpo no descansa adecuadamente, las enfermedades crónicas pueden empeorar o incluso manifestarse otras nuevas", señala.
Además, la ausencia de tiempo para realizar actividad física favorece la pérdida de masa muscular, un factor que incrementa la fragilidad en los adultos mayores.
Señales de alerta
La especialista recomienda que tanto la familia como los propios abuelos estén atentos a ciertos síntomas que indican que la responsabilidad está afectando su salud.
Entre ellos menciona:
- Cansancio constante.
- Disminución de la fuerza física.
- Irritabilidad.
- Alteraciones del sueño.
- Cambios en la conducta.
- Dificultades cognitivas relacionadas con el agotamiento extremo.
¿Es recomendable que los abuelos cuiden a sus nietos?
La respuesta es sí, siempre que exista un equilibrio. Para Bruján, compartir el cuidado de forma voluntaria constituye una experiencia enriquecedora tanto para los nietos como para los abuelos, ya que fortalece un vínculo intergeneracional que aporta beneficios emocionales para ambos.
Sin embargo, establece un límite claro. "Lo que los abuelos no pueden hacer es reemplazar el papel de los padres cuando estos están presentes", enfatiza.
La especialista recomienda que las familias distribuyan las responsabilidades de manera justa y respeten las capacidades físicas del adulto mayor.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Que el cuidado sea voluntario y no impuesto.
- Adaptar las tareas al estado de salud del abuelo.
- Respetar sus horarios de descanso.
- Garantizar que mantenga sus controles médicos.
- Permitir que continúe realizando actividad física y actividades recreativas.
- Evitar jornadas prolongadas de cuidado sin apoyo familiar.
Como reflexión final, Bruján recuerda que los abuelos constituyen un pilar fundamental dentro de muchas familias gracias a su experiencia y capacidad de transmitir valores.
"Los abuelos representan una parte invaluable para muchas familias. Son personas llenas de experiencia, habilidades y fortaleza que pueden aportar mucho a sus nietos. Lo importante es evitar que se sobrecarguen de una manera que ponga en riesgo su salud", concluye.