¿Cómo ha evolucionado el grooming en línea?
Ahora también existen ataques en plataformas de videojuegos multijugador, servidores comunitarios y aplicaciones de mensajería directa , y no de forma exclusiva en las redes sociales tradicionales
El grooming en línea no es una amenaza nueva; sin embargo, las metodologías que utilizan los agresores para contactar y captar a niños, niñas y adolescentes evolucionan a la velocidad de nuevas tecnologías.
La advertencia llega de Eset, compañía que se dedica a la detección proactiva de amenazas, que a través de su iniciativa Digipadres analiza cómo en la actualidad el acoso y la captación digital suelen gestarse en espacios virtuales de uso cotidiano, como:
Plataformas de videojuegos multijugador, servidores comunitarios y aplicaciones de mensajería directa, y no de forma exclusiva en las redes sociales tradicionales.
¿Qué es el grooming?
El grooming es un proceso mediante el cual un adulto establece deliberadamente una relación con un menor de edad, muchas veces mintiendo sobre su verdadera identidad o edad, con el objetivo de ganarse su confianza antes de explotarlo o abusar de él.
Aunque este delito puede ocurrir tanto en entornos físicos como digitales, Internet cambió por completo la facilidad con la que los agresores pueden contactar a los menores y la dificultad que enfrentan los adultos para detectar lo que está sucediendo.
Este tipo de acoso puede originarse en cualquier espacio donde un niño o adolescente se relacione con otras personas: videojuegos multijugador, redes sociales, aplicaciones de mensajería, chats de transmisiones en vivo o comunidades en línea creadas en torno a intereses compartidos.
Desde su propio hogar, un mismo agresor puede contactar a decenas o incluso cientos de menores.
El rol de la inteligencia artificial
Según explican los profesionales de Digipadres, la incorporación de nuevas herramientas digitales, incluyendo la inteligencia artificial, facilita a los acosadores la creación de identidades falsas cada vez más convincentes, adaptadas a los gustos y al lenguaje de sus víctimas.
No obstante, la organización advierte que, pese a los avances tecnológicos, la estrategia psicológica de fondo permanece inalterada: los agresores continúan explotando la necesidad natural de amistad, atención, comprensión y sentido de pertenencia que experimentan los niños y adolescentes.
Según Mario Micucci, investigador de seguridad informática de Eset Latinoamérica, la diferencia del acoso fuera de línea, restringido por barreras geográficas y oportunidades de contacto físico, Internet le permite a un agresor contactar de forma simultánea a decenas o cientos de menores desde su hogar, aprovechando el dinamismo y la inmediatez del entorno digital.
“A pesar de la aparición de nuevas tecnologías, la mejor estrategia de protección para madres, padres y cuidadores sigue siendo la misma: mantener una comunicación abierta, fomentar hábitos digitales saludables y acompañar de forma constante a los menores", comentó.
Un proceso gradual
De acuerdo con el análisis de Digipadres, el contacto rara vez comienza con contenido sexual explícito o amenazas. Por el contrario, suele tratarse de un proceso paulatino: el agresor primero simula interés genuino en los gustos y la vida cotidiana del menor, y luego construye un vínculo de confianza mediante apoyo emocional y validación constante.
Con el tiempo, procura trasladar la conversación hacia canales privados y pide al menor que mantenga la relación en secreto frente a su entorno cercano. Solo después de afianzado ese vínculo introduce, de forma gradual, temas más personales o sexuales, recurriendo en ocasiones a la manipulación emocional si la víctima intenta alejarse.
Frente a esta dinámica cambiante, el especialista de Eset remarcó que asumir que cualquier amistad originada en Internet representa un peligro no es la solución. Por el contrario, subrayó que se requiere un acompañamiento activo y consciente por parte de los adultos responsables.
Micucci aclaró que nuevas aplicaciones, herramientas de inteligencia artificial y comunidades en línea seguirán transformando el entorno digital, haciendo imposible anticiparse a cada nueva plataforma o tendencia.
Por lo que aconsej?ó que en lugar de intentar estar al día con cada cambio tecnológico, madres, padres y cuidadores pueden centrarse en lo más importante y duradero: ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar la confianza necesaria para reconocer intentos de manipulación, cuestionar comportamientos sospechosos y saber que siempre pueden pedir ayuda.
“Estas son habilidades que seguirán siendo útiles sin importar cómo sea Internet dentro de cinco o diez años", aseguró Micucci.
Recomendaciones de prevensión
Para mitigar los riesgos de exposición al grooming, desde Eset se aconseja priorizar tres medidas:
- Mantener un diálogo abierto y continuo: los controles parentales y las reglas claras sobre el uso de la tecnología pueden ayudar, pero nunca deberían sustituir la comunicación. Es fundamental fomentar un ambiente de confianza para que los menores puedan expresar dudas o situaciones incómodas sin temor a ser juzgados o castigados.
- Promover hábitos digitales saludables: enseñar pautas de privacidad, el valor de no compartir información sensible y la configuración adecuada de las cuentas digitales.
- Acompañamiento constante: involucrarse activamente en los entornos virtuales que frecuentan los más pequeños, conociendo las dinámicas de sus juegos y plataformas predilectas.