Premio Mujeres que Cambian el Mundo: 11 dominicanas transforman vidas desde sus comunidades
El Banco BHD reconocerá hoy su labor en educación, salud, cultura y desarrollo comunitario
En este país hay mujeres que no esperan a que las cosas cambien. Al contrario, se involucran, buscan soluciones y convierten las necesidades de su entorno en proyectos que dejan huella.
Desde una comunidad rural hasta una fundación que acompaña a familias, su trabajo demuestra que transformar el mundo también comienza con acciones concretas y sostenidas.
Y precisamente esa es la esencia del Premio Mujeres que Cambian el Mundo, una iniciativa del Banco BHD que hoy reconocerá a estas mujeres cuya labor contribuye al bienestar de las personas y al desarrollo de sus comunidades y del país.
En su undécima edición, correspondiente a 2026, la premiación también distinguirá a las ganadoras del primer, segundo y tercer lugar, además de otorgar un homenaje especial. Estas son sus historias.
BHD anuncia las 11 seleccionadas del Premio Mujeres que Cambian el Mundo 2026
Legados que inspiran
En Santo Domingo, la doctora Ada Alba Drullard lleva 31 años promoviendo la inclusión de las personas con autismo a través de la Fundación Dominicana de Autismo, con servicios educativos, médicos y terapéuticos que también acompañan a sus familias.
Desde otra realidad, Jennifer Inmaculada Ramos Concepción convirtió la experiencia médica de su hija en una red de apoyo para familias de niños con enfermedades raras, que ha ayudado a conseguir 140 diagnósticos.
La educación y el desarrollo comunitario también marcan las trayectorias de Adela Matos Cuevas de Florián, en Independencia; la hermana Audelia Rodríguez Argueta, en comunidades rurales de Azua; y Flor María Sepúlveda, en Villa Altagracia.
Sus iniciativas abarcan desde la defensa de derechos y la formación ciudadana hasta el acceso a servicios básicos y las oportunidades educativas.
En Salcedo, Antigua Melania Martínez Santos suma 65 años de servicio mediante proyectos de alfabetización, asistencia alimentaria y atención a adultos mayores.
Mientras tanto, las líderes campesinas Hada Mirelis Ciprián Montero, de Azua, y Juana Mercedes de Brioso, de Monte Plata, trabajan para fortalecer la autonomía económica de las mujeres rurales, impulsar la producción agrícola y mejorar las condiciones de vida de sus comunidades.
A esta labor se suma la de Juana Evangelista del Carmen Rodríguez Blanco, conocida como Camelia Ureña, quien ha dedicado más de seis décadas a promover la educación, la vivienda y la conservación ambiental.
En Puerto Plata, María Amelia Finke Brugal apuesta por la lectura y la preservación del patrimonio histórico, mientras que sor María Carmen Veiga Castiñeira, desde la Casa Rosada, brinda protección, atención sanitaria y acompañamiento a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Caminos distintos, pero una misma convicción: el cambio empieza cuando alguien decide actuar.