Construir patrimonio: seis pasos para transformar tus ingresos en seguridad financiera

La estratega financiera Maggly Uzcátegui comparte una guía para que las mujeres organicen sus finanzas, reduzcan sus deudas y comiencen a invertir con una visión de futuro

Construir un patrimonio requiere planificación, disciplina y decisiones financieras conscientes que permitan transformar los ingresos en estabilidad y seguridad económica a largo plazo. (Shutterstock)

Trabajar, crecer profesionalmente, emprender y ganar más dinero son logros importantes, pero ¿qué pasa cuando esos ingresos no se traducen en estabilidad económica?

Para muchas mujeres, el verdadero reto no está únicamente en generar dinero, sino en aprender a administrarlo y convertirlo en un patrimonio que les permita vivir con mayor tranquilidad y prepararse para el futuro.

Esa es precisamente la reflexión que plantea Maggly Uzcátegui, estratega financiera especializada en creación de capital y protección patrimonial, quien considera que construir riqueza comienza mucho antes de realizar una inversión: empieza por conocer la propia realidad económica y tener claro qué se quiere conseguir.

Con más de 14 años de experiencia en el sector financiero internacional, Uzcátegui sostiene que desarrollar un patrimonio no consiste simplemente en guardar una parte del salario. También supone revisar las creencias sobre el dinero, organizar los ingresos, controlar las deudas y aprender a tomar decisiones financieras con propósito.

"Lo primero es hacer conciencia de dónde está en ese momento y hacia dónde quiere ir, qué quiere lograr, en qué momento de su vida profesional está, en su vida financiera está y hacia dónde quiere ir", explica.

Desde su experiencia acompañando a más de 596 personas en procesos de organización y planificación financiera, la CEO de Advisor by Maggly propone seis pasos que pueden ayudar a las mujeres a tomar las riendas de sus finanzas y comenzar a construir una base económica más sólida.

Seis decisiones para poner tus finanzas en orden

1. Revisa tu relación con el dinero. Antes de sacar cuentas o pensar en inversiones, conviene detenerse a identificar qué ideas están influyendo en la manera de manejar el dinero. ¿Te cuesta cobrar por tu trabajo? ¿Sientes culpa cuando gastas en ti? ¿Asocias la riqueza con algo negativo?

Esas percepciones, muchas veces aprendidas durante la infancia o heredadas del entorno familiar, pueden convertirse en obstáculos para el crecimiento financiero.

"Primero es entender qué creencias te están limitando, qué te dices del dinero, qué te hablas tú del dinero y qué aprendiste del dinero", señala Uzcátegui. Reconocer esos patrones permite cuestionarlos y comenzar a tomar decisiones desde una perspectiva más consciente.

2. Descubre cuánto ganas y en qué se te va el dinero. Tener ingresos no significa necesariamente tener control sobre ellos. Por eso, el siguiente paso es conocer con claridad cuánto dinero entra, cuáles son los gastos fijos, qué compromisos tienes y cuánto queda disponible al final del mes.

La especialista recomienda llevar un registro de las finanzas durante al menos tres meses. Este ejercicio ayuda a identificar hábitos de consumo, gastos que pueden ajustarse y oportunidades para ahorrar.

Si tienes un emprendimiento o diriges una empresa, hay otra regla que no deberías pasar por alto: separar las cuentas personales de las del negocio. "Todo lo que genera la empresa no es tuyo. Una parte es tuya y una parte es de la empresa. Si no, no hay orden ni estructura", advierte.

Mantener esa división permite conocer la verdadera rentabilidad del negocio y evitar que los gastos personales terminen comprometiendo sus operaciones.

3. Organiza un plan para salir de las deudas. Las obligaciones financieras pueden convertirse en un freno cuando consumen una parte importante de los ingresos. Además de reducir la liquidez, limitan la posibilidad de ahorrar y destinar dinero a inversiones.

"Las deudas nos limitan, las deudas nos quitan liquidez, nos quitan capital, el cual pudiera estar dirigiéndose hacia una inversión", explica Uzcátegui.

Su recomendación es hacer un inventario de las deudas, conocer sus condiciones y establecer un calendario de pagos. Tener una estrategia clara permite avanzar progresivamente hacia una mayor libertad financiera y recuperar recursos que, más adelante, podrían destinarse a construir patrimonio.

Primero hay que tomar conciencia de cuál es su situación actual, qué quiere lograr, en qué etapa de su vida profesional y financiera se encuentra y hacia dónde desea avanzarMaggly UzcáteguiEstratega financiera especializada en creación de capital y protección patrimonial“

De generar ingresos a construir un patrimonio

4. Busca nuevas formas de generar dinero. Depender de una sola fuente de ingresos puede limitar las posibilidades de crecimiento económico. Por eso, Uzcátegui invita a las mujeres a mirar su trayectoria profesional desde otra perspectiva: los conocimientos, las habilidades y la experiencia acumulada también pueden convertirse en nuevas oportunidades de negocio.

Una consultoría, un servicio independiente, una asesoría especializada o un proyecto paralelo son algunas alternativas para complementar el salario. La clave está en identificar qué sabes hacer, qué valor puedes aportar y cómo convertirlo en una actividad remunerada. Ese ingreso adicional puede ayudar a reducir deudas, fortalecer el ahorro y aumentar la capacidad de inversión.

5. Empieza a invertir, pero con un plan. Una vez que las finanzas están más organizadas, llega el momento de considerar cómo poner el dinero a trabajar. Entre las opciones que menciona la especialista figuran las acciones, los fondos cotizados en bolsa (ETF), los fondos mutuos y los bonos.

Uzcátegui explica que existen alternativas para comenzar con cantidades relativamente pequeñas, incluso desde US$200, dependiendo del instrumento y de las condiciones de acceso. Sin embargo, invertir no significa elegir una acción porque está de moda o dejarse llevar por los movimientos del mercado.

Lo importante es conocer las características de cada instrumento, evaluar el nivel de riesgo que se está dispuesta a asumir y seleccionar opciones que respondan a los objetivos y al horizonte de inversión. También recomienda buscar orientación profesional cuando sea necesario y revisar periódicamente la estrategia.

6. Dale un propósito a cada decisión financiera. El último paso consiste en tener presente para qué se está construyendo ese patrimonio.

Comprar una vivienda, garantizar una jubilación más tranquila, financiar la educación de los hijos, desarrollar un negocio o alcanzar independencia económica son objetivos que pueden orientar la manera de administrar e invertir los recursos.

Para Uzcátegui, tener metas definidas ayuda a evitar que el dinero se consuma entre gastos y compromisos cotidianos sin una dirección clara. También permite ajustar la planificación según cambian las circunstancias personales y profesionales.

Al final, construir patrimonio no es una carrera de velocidad ni un privilegio reservado para quienes tienen grandes ingresos. Es un proceso que comienza con pequeñas decisiones, requiere constancia y se fortalece con el tiempo.

Porque no se trata solamente de cuánto dinero ganas, sino de qué haces con él y qué futuro estás construyendo a partir de tus decisiones.

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