"Canta como el gitano que eres, me dijo Bebo y me enseñó la clave"
Se presenta el sábado a las 8:00 pm en el Teatro La Fiesta
Santo Domingo. Diego El Cigala le ha dado un nuevo impulso al bolero. Él y Bebo Valdez, regalaron un álbum minimalista y exótico, Lágrimas negras, que situó a El Cigala en la geografía musical de la sensibilidad iberoamericana y devolvió a Bebo a la actualidad y lo elevó a planos hasta entonces no experimentados por él.
Este sábado, Diego el Cigala se presenta en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua. A pocos minutos de arribar por el aeropuerto, Diario Libre conversó con él.
P: ¿Por qué ese sobrenombre, Cigala?
R: Porque dicen que me movía más que los precios...
P: Sus raíces son los que lo han llevado a trascender las fronteras...
R: Yo creo que sí, porque han aportado la máquina. Cuando las cosas se dan así, esas son las cosas bonitas de la música. Cuando no llevas nada pensado, sino que solamente llevas tu corazón y tu arte.
P: Hubo un encuentro muy importante en su vida, fue con Bebo Valdez. ¿Cómo se dio?
R: Increíble, fue a raíz de la película Calle 64, de Fernando Trueba. Fui uno de los primeros en verla, todavía no estaba editada y cuando vi al maestro haciendo Lágrimas Negras, casi me quedé loco. Fue como un flechazo para mí e hice todo lo posible por conocerlo. Es de esas personas que ya no hay. Un genio viviente que me ha enseñado muchas cosas, aparte de darme a conocer el mundo de la música afrocubana y latina. Me ha enseñado la dulzura de la persona de él, su caballerosidad, su gracia. Me ha enseñado a tener aplomo en la vida, a apaciguarme, a asentarme. Y si uno lo aprende al lado de una persona que tiene 86 años, que era lo que tenía entonces (ahora 90)... En realidad fueron tres años de giras y convivencias de puras emociones. Porque en cada escenario el disco de Lágrimas Negras siempre ha sido y será diferente. Aparte, hemos tenido una relación de abuelo y nieto muy entrañable.
P: Ahora está en Suecia, ¿no?
R: Sí, en Suecia, aunque se ha comprado una casa en Estepona, Málaga, y dice que quiere terminar sus días mirando ese mar, comiéndose un cartuchito de pescado... Cuando estábamos de gira me decía: "Diego voy a comprar una casa en Málaga". Fuimos a tocar a Estepona y se enamoró de Estepona y al final se la ha comprado.
P: ¿Usted es gitano nacido en qué parte de España?
R: Yo nací en un barrio muy castizo de Madrid, el barrio de Lavapiés. Mis padres son de Andalucía y he estado siempre entre Madrid, Córdoba, Granada. Bajo mucho por Cádiz y me recuerda mucho a La Habana...
P: Lágrimas Negras le abrió a usted las puertas de Latinoamérica y regresó a Bebo... Como músico, ¿qué elementos destacaría de esa experiencia?
R: El elemento que más destacaría me lo dijo Bebo: "canta como el gitano que eres, que yo tocaré como el cubano que soy". Y ya no hubo que hablar más. Enseguida se dio una química natural. Nos conocimos en un camerino, llevábamos 10 ó 15 minutos hablando y era como si nos conociéramos de años. Esas cosas no suceden, y cuando suceden, ¡gloria a Dios!
P: Siendo como es el flamenco su esencia, ¿qué papel juega en su formación personas como el Camarón de la Isla?
R: Muchísimo, ha sido un pilar en mi vida. Una pena que por acá no se le conociese mucho, porque la gente iba a gozar con su música. Era un genio de antes, de ésta y de la que vendrá. Otro fue Paco de Lucía. Los dos fueron revolucionarios.
P: Se diría que el Camarón de la Isla fue el John Lennon del flamenco.
R: Sí, o el Che. Fue el que se atrevió. Fue el primero en los 70 en poner un bajo y un teclado en su disco La Leyenda del Tiempo. Los gitanos entonces iban a la tienda y pedían que le devolvieran el dinero porque se había vuelto loco. Tuvo que pasar 15 años, para catalogarlo como una leyenda del flamenco. estaba por delante de su tiempo.
P: Su último trabajo tuvo que ver con Picasso.
R: Mi último disco, se llama Picasso en mis ojos. Me gusta su pintura. Él era de Málaga, le gustaba el cante por malagueña, pintó casi todo el decorado de Manuel de Falla, se iba por Montjuic con Manitasdeplata el guitarrista y recibían el día. Nadie le había cantado a la pintura. El protagonismo lo pusieron las guitarras de Paco de Lucía, Tomatito, Raymundo Amador, Diego el Morao. Un elenco muy difícil de conseguir. El disco se hizo en lo más íntimo, sin presión, en mi casa. Nadie venía a molestar. Tocábamos si queríamos. Así es como debe ser, la música no puede tener ataduras. El próximo será la continuación de Lágrimas negras, tendrá músicos cubanos como Tata Güines, Changuito, Juan Formell, haré dúos con Pablo Milanés, Armando Manzanero, y lo grabaré en La Habana.
Entradas
RD$2,000 VIP
RD$1,500 platea
RD$1,000 balcón
A la venta en Solotickets Dominicana y en el Hotel Jaragua
Premios
Lágrimas negras (2004) recibió 5 premios Amigo, 1 micrófono de oro, 5 nominaciones al Grammy, de los cuales obtuvo dos. Triple platino en España; platino en Argentina, México y Venezuela.
R: Porque dicen que me movía más que los precios...
P: Sus raíces son los que lo han llevado a trascender las fronteras...
R: Yo creo que sí, porque han aportado la máquina. Cuando las cosas se dan así, esas son las cosas bonitas de la música. Cuando no llevas nada pensado, sino que solamente llevas tu corazón y tu arte.
P: Hubo un encuentro muy importante en su vida, fue con Bebo Valdez. ¿Cómo se dio?
R: Increíble, fue a raíz de la película Calle 64, de Fernando Trueba. Fui uno de los primeros en verla, todavía no estaba editada y cuando vi al maestro haciendo Lágrimas Negras, casi me quedé loco. Fue como un flechazo para mí e hice todo lo posible por conocerlo. Es de esas personas que ya no hay. Un genio viviente que me ha enseñado muchas cosas, aparte de darme a conocer el mundo de la música afrocubana y latina. Me ha enseñado la dulzura de la persona de él, su caballerosidad, su gracia. Me ha enseñado a tener aplomo en la vida, a apaciguarme, a asentarme. Y si uno lo aprende al lado de una persona que tiene 86 años, que era lo que tenía entonces (ahora 90)... En realidad fueron tres años de giras y convivencias de puras emociones. Porque en cada escenario el disco de Lágrimas Negras siempre ha sido y será diferente. Aparte, hemos tenido una relación de abuelo y nieto muy entrañable.
P: Ahora está en Suecia, ¿no?
R: Sí, en Suecia, aunque se ha comprado una casa en Estepona, Málaga, y dice que quiere terminar sus días mirando ese mar, comiéndose un cartuchito de pescado... Cuando estábamos de gira me decía: "Diego voy a comprar una casa en Málaga". Fuimos a tocar a Estepona y se enamoró de Estepona y al final se la ha comprado.
P: ¿Usted es gitano nacido en qué parte de España?
R: Yo nací en un barrio muy castizo de Madrid, el barrio de Lavapiés. Mis padres son de Andalucía y he estado siempre entre Madrid, Córdoba, Granada. Bajo mucho por Cádiz y me recuerda mucho a La Habana...
P: Lágrimas Negras le abrió a usted las puertas de Latinoamérica y regresó a Bebo... Como músico, ¿qué elementos destacaría de esa experiencia?
R: El elemento que más destacaría me lo dijo Bebo: "canta como el gitano que eres, que yo tocaré como el cubano que soy". Y ya no hubo que hablar más. Enseguida se dio una química natural. Nos conocimos en un camerino, llevábamos 10 ó 15 minutos hablando y era como si nos conociéramos de años. Esas cosas no suceden, y cuando suceden, ¡gloria a Dios!
P: Siendo como es el flamenco su esencia, ¿qué papel juega en su formación personas como el Camarón de la Isla?
R: Muchísimo, ha sido un pilar en mi vida. Una pena que por acá no se le conociese mucho, porque la gente iba a gozar con su música. Era un genio de antes, de ésta y de la que vendrá. Otro fue Paco de Lucía. Los dos fueron revolucionarios.
P: Se diría que el Camarón de la Isla fue el John Lennon del flamenco.
R: Sí, o el Che. Fue el que se atrevió. Fue el primero en los 70 en poner un bajo y un teclado en su disco La Leyenda del Tiempo. Los gitanos entonces iban a la tienda y pedían que le devolvieran el dinero porque se había vuelto loco. Tuvo que pasar 15 años, para catalogarlo como una leyenda del flamenco. estaba por delante de su tiempo.
P: Su último trabajo tuvo que ver con Picasso.
R: Mi último disco, se llama Picasso en mis ojos. Me gusta su pintura. Él era de Málaga, le gustaba el cante por malagueña, pintó casi todo el decorado de Manuel de Falla, se iba por Montjuic con Manitasdeplata el guitarrista y recibían el día. Nadie le había cantado a la pintura. El protagonismo lo pusieron las guitarras de Paco de Lucía, Tomatito, Raymundo Amador, Diego el Morao. Un elenco muy difícil de conseguir. El disco se hizo en lo más íntimo, sin presión, en mi casa. Nadie venía a molestar. Tocábamos si queríamos. Así es como debe ser, la música no puede tener ataduras. El próximo será la continuación de Lágrimas negras, tendrá músicos cubanos como Tata Güines, Changuito, Juan Formell, haré dúos con Pablo Milanés, Armando Manzanero, y lo grabaré en La Habana.
Entradas
RD$2,000 VIP
RD$1,500 platea
RD$1,000 balcón
A la venta en Solotickets Dominicana y en el Hotel Jaragua
Premios
Lágrimas negras (2004) recibió 5 premios Amigo, 1 micrófono de oro, 5 nominaciones al Grammy, de los cuales obtuvo dos. Triple platino en España; platino en Argentina, México y Venezuela.
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