Carlos Sánchez, "Stand up comic"/humorista

"La mejor manera de aprender es subiendo al escenario"

No te pierdas su show todos los martes de diciembre en Casa de Teatro, a las 10:00 p.m., y consigue su DVD Carlos Sánchez, mucho gusto.
Su vida está muy lejos de ser un chiste, excepto en los momentos en que decide orientarla por esos caminos. Conoce de las miserias humanas por observación y análisis. Con su percepción mágica las transforma en historias, a veces espontáneas, a veces hechas con dos o tres referencias infalibles. Siempre nuevas, siempre a punto y siempre destinadas a dibujar una sonrisa o hacer brotar una carcajada de una audiencia cada vez más fiel.

¿Qué dijeron en tu casa cuando decidiste ser artista?

Reaccionaron con un poco de miedo porque yo soy abogado, y los sacudió el que fuera a dejar mi carrera como profesional del Derecho para dedicarme al humor, pero dentro de ese miedo ellos sentían un poco de confianza porque yo siempre tuve una vena humorística y la pasaba haciendo chistes, fui el payaso del colegio y de la universidad. Entonces siempre tuve su apoyo, me alentaron a seguir mi vocación pero me aconsejaron que no dejara mi carrera como abogado del todo.

¿Cuándo te das cuenta de que puedes vivir del humor, o al menos hacer de éste una profesión?

No me di cuenta de que podía, simplemente era lo que me gustaba y lo que quería hacer. Hubo un momento, casi terminando la carrera de Derecho, y trabajando en una oficina de abogados, en que pensé que eso no era lo que me gustaría hacer por el resto de mi vida y cuando me detuve a reflexionar qué me llenaba, sólo pude pensar en el humor, y así empezó todo.

¿Algún humorista al que echar la culpa de tu destino?

Nunca había hecho esta comparación, pero creo que serían Freddy Beras Goico y Jerry Seinfeld, porque en ese momento eran los dos humoristas que conocía. Con el tiempo he conocido más y he aprendido nuevas cosas de esos comediantes. Aquí nadie se dedica al tipo de comedia que hace Seinfeld, y traté de imitar ese estilo, de aprender de él.

Acabas de llegar de Los Ángeles, donde has hecho talleres de "Stand up comedy" con dos escuelas diferentes y talleres, ¿qué has aprendido del humor norteamericano y qué no has llegado a entender de éste?

El humor norteamericano es excelente aunque mucha gente piense que es tonto, y de hecho es así, pero aquí también lo hay como en todas partes; pero los que son buenos de verdad tienen una calidad impresionante. Por cultura el norteamericano es muy pragmático, eficiente, directo y tiene para todo una fórmula, igual que para el humor.

¿Hay que estudiar para ser gracioso?

No, no hace falta, esa fue otra de las cosas que aprendí en Los Ángeles. Además de tomar las clases, empaparme de ese mundo de comedia y los talleres, pude hablar con grandes comediantes, escuchar entrevistas y todos concuerdan en que la mejor manera de aprender es subiendo al escenario, todas las veces que puedas, que te vaya mal, que la gente no se ría y sólo así sabrás qué provoca risa y qué no.

Todos sufrimos de "bajones" o depresiones en ocasiones, ¿cómo haces para subirte al escenario y arrancar risas del público?

Sí, claro que me ha pasado, como a todo el mundo, eso es parte de trabajar en vivo. Hay que hacer un esfuerzo mayor y uso de la actuación. Yo siempre me llevo de una canción de Queen que dice "The show must go on", el espectáculo debe seguir y, nada, el público está ahí y uno se debe a él. Ese esfuerzo por el público vale la pena, porque él es la razón de que existas como artista.

¿Recuerdas tu primera función?

Fue muy chula, porque la llené de amigos y familiares así que fue un público fácil, aunque después también me haya tocado mucho público difícil. Este medio es así.

¿Ha habido algún cambio en tu esencia como humorista desde esa primera vez al día de hoy?

Sí, muchísimos cambios. Mientras más veces subes al escenario más experiencia adquieres y más creces como profesional: en la forma como me relaciono, interactúo con el público, me manejo cuando me va mal en un show, porque no importa qué tan bueno o tan grande seas, siempre corres el riesgo de que te vaya mal. En un club de Los Ángeles me topé con Ray Romano, un famoso comediante norteamericano, y él me dijo que la forma en que distingues a un novato de un profesional es la forma en que se maneja cuando le va mal, un novato se pone nervioso y se le nota, en cambio un veterano sabe que esto es parte del negocio y lo toma con otra filosofía; esas cosas sólo las adquieres con el tiempo. Yo he logrado mejorarlo, no lo domino, pero sí he logrado mejorarlo.

¿Qué te pone nervioso a la hora de pararte frente al público?

Que la gente no se ría y el escenario no tenga las condiciones adecuadas para que se haga un buen show.

¿Quién ha sido la persona que más te ha influenciado en tu carrera?

Bill Cosby, me encanta su estilo. También George López, Pablo Francisco, Eddie Izzard, pero Bill Cosby para mí es el número uno.

El humor de Carlos Sánchez es muy diferente al que estamos acostumbrados, ¿cómo lo definirías?

Yo hago lo que se conoce como "Stand up comedy" y utilizo menos los chistes tradicionales. Pero no es tan diferente del tipo de humor dominicano. Por ejemplo, los shows de Boruga o Cuquín contienen muchos elementos del "stand up comedy", Boruga tiene excelentes monólogos que no son el chiste tradicional. Hasta cierto punto hay personas que ya han explorado ese tipo de humor en el país. Yo tengo más influencia del humor norteamericano que del humor dominicano. Consiste en hacer monólogos y hablar de la vida diaria o de cualquier tema de manera chistosa. Un chiste de "Este era una vez un borracho…" te puede durar 30 segundos o un minuto, un monólogo te puede durar de 15 a 20 minutos sobre un sólo tema.

¿Cambiarías tu estilo por ganar mayor fama?

No, cambiaría porque me gusta, no por más fama y no creo que cambiar sea la palabra, podría probar otros estilos de humor sin cambiar mi esencia cómica.

¿Puede un humorista ser pesimista?

Sí, ¡por supuesto! En Estados Unidos hay muchos comediantes que destacan por el llamado "Angry humor", que es el humor incómodo, quejoso y que aún así provoca risa, pero es un tipo de humor mas difícil, porque de entrada subes con una onda negativa y tienes que saber manejarla para sacar las risas del público.

Reír favorece la circulación, la respiración y el ritmo cardíaco, aunque llorar también es bueno; entonces, ¿lo mejor será llorar de risa?

Definitivamente sí, hasta el punto en que no te hagas pipí de la risa, porque ya ahí es malo. Llorar de la risa es bueno para el corazón y para el cuerpo, hacerse pipí de la risa es malo para la higiene, sobre todo si estás en un sitio público.

¿Podrías enamorarte de una mujer sin sentido del humor?

Realmente no sé, aunque mi novia tiene muy buen sentido del humor, nos llevamos súper bien y la adoro.

¿Alguna vez has sido el protagonista de la historia de tu propio chiste?

Alguna vez no, muchas veces porque en este tipo de humor uno trata de buscar las cosa que uno vive para sacar un chiste. Muchos de mis chistes son sobre mi mamá, mi sobrina, mi novia, mi papá. Algo que me haya pasado, un pique que haya cogido. Mientras más hayas experimentado lo que dices en un chiste más posibilidades tienes de que sea un buen humor.

Una meta a alcanzar.

Seguir haciendo reír, con eso ya soy feliz.