Casa propia para los Uasdianos
Con más de cinco años en planos, el residencial Santo Tomás de Aquino se acerca a convertirse en una realidad en el terreno
El proyecto que desde hace varios años busca dotar a los profesores y empleados de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de una casa propia, entró en una nueva etapa, en la que, según sus promotores, pasará de los planos a la realidad.
De acuerdo con el rector, Roberto Reyna, ya se están haciendo la limpieza y relleno del terreno para iniciar la construcción de unas 300 viviendas, de las más de 2,000 que incluye el proyecto residencial Santo Tomás de Aquino, ubicado en el sector capitalino de Engombe.
"Este proyecto era un viejo sueño de la Universidad para que los profesores y empleados tuvieran un apartamento o casa propia, pero se había paralizado. Y desde que llegué a la Rectoría decidí reactivarlo y he hecho gestiones de financiamiento, logrando una línea de crédito de 292 millones de pesos, en principio" revela.
El financiamiento, logrado a través del Banco de Reservas, contempla una tasa de interés de 14% anual. El rector indica que la línea de crédito podrá ampliarse hasta más de 500 o 600 millones de pesos, dependiendo de la solicitud que haga la UASD. Sin embargo, aclara que "hemos querido ser conservadores en esta parte, para iniciar con una cantidad que permita hacer ver a los universitarios que el proyecto es una realidad".
El empeño del rector radica en que el residencial se inició varias veces y luego se detenía, generando la pérdida de confianza entre los universitarios. Roberto Reyna indica que a partir de la separación, pago de capital e intereses de las primeras viviendas, la Universidad usará esos fondos para continuar la construcción de los apartamentos restantes. "En principio hemos decidido ir comprometiendo en 300 y 300 los millones y los apartamentos, hasta llegar a los dos mil, ya que la obra requiere una inversión global superior a los 2 mil millones de pesos".
El rector dice que la UASD tiene la disposición de que, una vez termine el residencial, iniciar un programa de rehabilitación, reconstrucción y mejora de vivienda de aquellos universitarios que ya tienen sus casas en las zonas próximas a la urbanización Santo Tomás de Aquino. Para ello, el rector tiene en mente aprovechar los préstamos de los Fondos de Pensiones y del Banco Nacional de la Vivienda.
EL PROYECTO
El residencial Santo Tomás de Aquino abarca el área comprendida desde Guajimía hasta el peaje en todo el extremo izquierdo de la autopista 6 de noviembre.
Es un proyecto urbanizado con servicios de calles asfaltadas, iluminación, sistema para agua servida y agua potable, centros comerciales, educativos y un centro de servicios comunitarios.
Incluye además la construcción de una planta de tratamiento y la rehabilitación de la cañada de Guajimía en esta zona.
La urbanización está compuesta por bloques de edificios de cuatro apartamentos con áreas de construcción que van desde los 81.37 metros cuadrados para los de tipo C; 107.95 los de tipo B y 125.05 los de tipo A.
Cada apartamento consta de 3 habitaciones, 2 baños, sala, comedor, cocina, terraza, área de lavado, y dos parqueos por apartamento. La obra está a cargo del consorcio compuesto por las empresas Constructora Bisonó, MC y Compreica, ganadoras de la licitación que se realizó para tales fines en 2001, y en el que participaron varias empresas nacionales e internacionales.
El arquitecto Juan Manuel Media Fuster, supervisor general del proyecto, indica que una de las facilidades que se ofrecen a los uasdianos interesados en estas viviendas es el uso de una garantía familiar.
"Dicha garantía le permitiría al empleado, cuyo sueldo no le alcanza para aplicar al crédito, poner como garante a un familiar, sea padre, esposo o hijo que trabaje fuera de la institución", dice Medina Fuster.
Indica también que las casas pueden ser adquiridas por personas jubiladas o pensionadas. Aunque todavía se trabaja en el análisis de costo de las viviendas, Medina Fuster dice que la institución está gestionando un préstamo a largo plazo de un 13% por ciento anual a 30 años.
El financiamiento, logrado a través del Banco de Reservas, contempla una tasa de interés de 14% anual. El rector indica que la línea de crédito podrá ampliarse hasta más de 500 o 600 millones de pesos, dependiendo de la solicitud que haga la UASD. Sin embargo, aclara que "hemos querido ser conservadores en esta parte, para iniciar con una cantidad que permita hacer ver a los universitarios que el proyecto es una realidad".
El empeño del rector radica en que el residencial se inició varias veces y luego se detenía, generando la pérdida de confianza entre los universitarios. Roberto Reyna indica que a partir de la separación, pago de capital e intereses de las primeras viviendas, la Universidad usará esos fondos para continuar la construcción de los apartamentos restantes. "En principio hemos decidido ir comprometiendo en 300 y 300 los millones y los apartamentos, hasta llegar a los dos mil, ya que la obra requiere una inversión global superior a los 2 mil millones de pesos".
El rector dice que la UASD tiene la disposición de que, una vez termine el residencial, iniciar un programa de rehabilitación, reconstrucción y mejora de vivienda de aquellos universitarios que ya tienen sus casas en las zonas próximas a la urbanización Santo Tomás de Aquino. Para ello, el rector tiene en mente aprovechar los préstamos de los Fondos de Pensiones y del Banco Nacional de la Vivienda.
EL PROYECTO
El residencial Santo Tomás de Aquino abarca el área comprendida desde Guajimía hasta el peaje en todo el extremo izquierdo de la autopista 6 de noviembre.
Es un proyecto urbanizado con servicios de calles asfaltadas, iluminación, sistema para agua servida y agua potable, centros comerciales, educativos y un centro de servicios comunitarios.
Incluye además la construcción de una planta de tratamiento y la rehabilitación de la cañada de Guajimía en esta zona.
La urbanización está compuesta por bloques de edificios de cuatro apartamentos con áreas de construcción que van desde los 81.37 metros cuadrados para los de tipo C; 107.95 los de tipo B y 125.05 los de tipo A.
Cada apartamento consta de 3 habitaciones, 2 baños, sala, comedor, cocina, terraza, área de lavado, y dos parqueos por apartamento. La obra está a cargo del consorcio compuesto por las empresas Constructora Bisonó, MC y Compreica, ganadoras de la licitación que se realizó para tales fines en 2001, y en el que participaron varias empresas nacionales e internacionales.
El arquitecto Juan Manuel Media Fuster, supervisor general del proyecto, indica que una de las facilidades que se ofrecen a los uasdianos interesados en estas viviendas es el uso de una garantía familiar.
"Dicha garantía le permitiría al empleado, cuyo sueldo no le alcanza para aplicar al crédito, poner como garante a un familiar, sea padre, esposo o hijo que trabaje fuera de la institución", dice Medina Fuster.
Indica también que las casas pueden ser adquiridas por personas jubiladas o pensionadas. Aunque todavía se trabaja en el análisis de costo de las viviendas, Medina Fuster dice que la institución está gestionando un préstamo a largo plazo de un 13% por ciento anual a 30 años.
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