Chuck Mangione y Spyro Gyra, un viaje a la tierra del puede ser

Se presentaron la noche del domingo en el Teatro Nacional después de varios años ausentes

Juan Fernández, guitarrista de Spyro Gyra, durante la actuación. A. Quiñones
SANTO DOMINGO. Taína Medina presentó credenciales la noche del domingo como productora de espectáculos, con un concierto donde sostuvo tres bandas: Sly de Moya y Latin Bars de República Dominicana, Chuck Mangione y su grupo, y finalmente Spyro Gyra. Ocurrió en un Teatro Nacional bastante lleno, después de una tarde nublada de escasas gotas.

No era jazz puro, nunca fue jazz puro, pero fue música buena. Y lo demostró desde el comienzo Sly de Moya y Latin Bars con "El negro feliz", en arreglo propio; "Metheny cogiendo un motoconcho en la Duarte", de Micky Creales, que les dicta el camino a seguir; un solo de percusión y "Decisiones", de Oscar Stagnaro… La agrupación ofrece un jazz más auténtico con "Metheny cogiendo un motoconcho…" y a falta de virtuosismo –realmente ninguno de sus integrantes alcanza aún ese calificativo, al menos por lo visto allí- sabe regalar piezas bien concebidas que enriquecen el repertorio jazzístico criollo, con un ritmo equilibrado, sobrio, sin arrebatos, con buenos condimentos.

Mangione y Spyro Gyro

Chuck Mangione, con su trompeta "updo", como la de Gillespie, sin notas demasiado altas, su leve melena debajo del sombrerito irlandés, un águila plateada a la espalda, blue jeans, tenis blancos de suela alta y barba canosa y rala, dijo: "Dios los bendiga, bye bye", y se fue a cenar algo, después de haber hecho "Love the feelin", "Doin' Every Thing With You", "Main Squeeze", un "Bellavia" sumamente tierno que le valiera su primer Grammy; "Dizzymiles", una obra un poco más compleja en la que además de la sordina en el 'updo' y el texto hablado al comienzo por el baterista, al final usa cuatro baquetas a la vez, dos escobillas y dos mallets; "Land of Make Believe", un "Childrens of Sanchez" que uno se lleva a la cama en la memoria y "Feels so Good", al cierre.

Todas sus interpretaciones muy escuchadas, que permitieron que brillara Dave Tull en la batería y vocalizaciones, Ferry Niewood en el piccolo y otras flautas de metal, así como el clarinete y el saxo, sin desdorar al joven guitarrista Coleman Mellet, ejecutante limpio y sereno, y al tecladista Cazey Allen junto al efectivo bajista Kevin Axt, que recuerda aquel verso de Quevedo "Érase un hombre a una nariz pegado…".

La noche cerró con Spyro Gyra que hizo "Heliopolis" en el ancore, y había comenzado con tres temas de su nuevo disco "Good to Go-go", "Jam Up", "Simple Pleasure" y "Get Bussy", para seguir con "Shakel Song", "Catching the Sun", "Mornuing Dance" e "Island Time" para cerrar con "Funkyard Dogs", del guitarrista Julio Fernández y agradables referencias del capylso en los teclados y la guitarra prima.

De Spyro Gyra hay que destacar al bajista, que con un instrumento de cinco cuerdas, logra multiplicarlas al percutir en el brazo y demostrar gran rapidez en los dedos de la mano derecha, lo más cercano al virtuosismo, porque lo demás fue bastante show, con poco de jazz y mucho de lo que en otros lugares se llama "música instrumental".

Noche de jazz puro, claro que no lo fue, pero eso sí, un excelente concierto de punta a cabo, gracias a Taína.