“9 to 5”, Dolly Parton y una comedia que todavía trabaja horas extras

Esta película sigue funcionando más de cuatro décadas después gracias a su humor y una mirada al ambiente laboral que continúa siendo sorprendentemente vigente

“9 to 5”, con Dolly Parton, sigue funcionando y conserva vigencia décadas después de su estreno, tanto como comedia como por varios de los temas laborales que aborda. (© 1980 Fox)

Hay películas que inevitablemente terminan asociadas con un momento específico de nuestras vidas. Para muchos espectadores que crecieron durante los años 80, “9 to 5” pudo haber representado su primera introducción a Dolly Parton.

Quizás todavía no conocían “Jolene”, “Coat of Many Colors” o “I Will Always Love You”, pero aquella mujer de enorme cabello rubio, personalidad arrolladora y una voz imposible de confundir aparecía en la pantalla interpretando a Doralee Rhodes mientras además cantaba una canción cuyo ritmo parecía imitar el sonido de una máquina de escribir.

Volver a “9 to 5” después del reciente fallecimiento de Parton inevitablemente produce cierta nostalgia, pero también permite comprobar que la película sigue funcionando perfectamente como comedia.

Estrenada en 1980 y dirigida por Colin Higgins, fue un enorme éxito comercial, con el tiempo adquirió categoría de película de culto y terminó ocupando el puesto 74 en la lista de las 100 comedias estadounidenses más divertidas seleccionadas por el American Film Institute.

El propio AFI continúa destacándola entre las grandes comedias del cine estadounidense y recuerda que representó el debut cinematográfico de Parton.

Tres mujeres contra el peor jefe posible

La premisa de este filme continúa siendo deliciosamente sencilla. Judy Bernly, interpretada por Jane Fonda, comienza a trabajar en Consolidated después de que su esposo la abandona. Allí conoce a Violet Newstead, una experimentada empleada interpretada por Lily Tomlin, y a Doralee Rhodes, la secretaria del vicepresidente Franklin Hart, interpretada por Dolly Parton.

Hart, interpretado magistralmente por Dabney Coleman, es prácticamente una colección ambulante de todo aquello que puede estar mal con un jefe. Es machista, manipulador, mentiroso, abusivo y utiliza su posición para apropiarse de las ideas de Violet y acosar constantemente a Doralee.

Coleman consigue algo fundamental para que la película funcione: hacer que disfrutemos odiando a Hart. Es casi la versión corporativa del típico villano de los años 80, solo que en lugar de querer conquistar el mundo, su reino está compuesto por escritorios, máquinas de escribir y empleados aterrorizados.

Sin embargo, la verdadera fuerza de “9 to 5” está en Fonda, Tomlin y Parton. Las tres poseen personalidades completamente diferentes y ninguna termina convertida simplemente en acompañante de las otras.

  • Judy aporta la inseguridad de alguien que está comenzando una nueva etapa de su vida.
  • Violet posee experiencia, inteligencia y frustración acumulada después de años viendo cómo otros reciben las oportunidades que ella merece.
  • Mientras Doralee es una mujer constantemente juzgada por su apariencia y víctima de rumores creados por el mismo hombre que la acosa.

La química entre ellas hace que rápidamente dejemos de verlas solamente como compañeras de trabajo. Son tres mujeres que descubren que enfrentarse juntas a sus problemas puede ser mucho más efectivo que hacerlo individualmente.

Dolly llega al cine

Resulta difícil imaginar que “9 to 5” fue la primera película de Dolly Parton. Su Doralee posee la seguridad y naturalidad de alguien que parece llevar años actuando frente a las cámaras, pero Parton estaba entrando en un territorio completamente nuevo.

Una de las mejores anécdotas de la producción cuenta que se preparó para el rodaje memorizando no solamente sus líneas, sino las de todos los personajes. Cuando Jane Fonda y Lily Tomlin descubrieron el motivo, no pudieron evitar reírse: Parton pensaba que las películas se rodaban siguiendo cronológicamente el guion

Aquella inexperiencia nunca se percibe en pantalla. Parton entiende perfectamente a Doralee y evita convertirla en una caricatura. Su apariencia provoca que otros personajes hagan suposiciones sobre ella, pero detrás de esa imagen existe una mujer inteligente, segura de sí misma y perfectamente capaz de defenderse.

La película terminó ayudando a convertirla también en una figura reconocible más allá de la música.

El papel amplió todavía más su presencia dentro de la cultura popular estadounidense y abrió una carrera cinematográfica que posteriormente incluiría títulos como “The Best Little Whorehouse in Texas” y “Steel Magnolias”. Su interpretación en “9 to 5”, sin embargo, siempre ocuparía un lugar especial por haber sido el comienzo.

Una comedia que originalmente era mucho más oscura

Hay momentos durante “9 to 5” en los que el tono parece cambiar repentinamente. La película puede pasar de una comedia laboral relativamente convencional a fantasías exageradas, secuestros y situaciones considerablemente más oscuras, existe una explicación.

Estos cambios de tono se deben a que las primeras versiones de la historia eran mucho más sombrías e incluso contemplaban que las protagonistas intentaran asesinar a Hart. El proyecto fue modificándose hasta encontrar una fórmula que pudiera conservar parte de esa irreverencia mientras se transformaba en una comedia dirigida a un público más amplio.

Curiosamente, esas variaciones terminan formando parte de su personalidad. La película nunca abandona completamente la oscuridad que existía en su concepto original, pero aprende a utilizarla como combustible para situaciones cada vez más absurdas.

Lo importante es que esos cambios no destruyen la química entre las protagonistas ni hacen que olvidemos qué provocó inicialmente su rebelión.

Una oficina de 1980 que todavía reconocemos

Probablemente uno de los elementos más sorprendentes al volver a “9 to 5” sea comprobar cuánto de su conversación sobre el trabajo continúa resultando familiar.

Acoso sexual, discriminación, diferencias salariales, empleados ignorados por sus superiores y personas ascendidas por razones que tienen poco que ver con sus capacidades forman parte de la historia.

Incluso existe una escena en la que una empleada pierde su trabajo después de hablar sobre salarios con otros compañeros de oficina, una represalia que el propio material de producción señala que ya entonces contravenía la legislación laboral estadounidense.

Aun así, quizás resulta todavía más interesante lo que ocurre cuando las protagonistas comienzan a modificar el funcionamiento de la oficina.

Horarios flexibles, oportunidades para personas que necesitan equilibrar trabajo y familia y medidas destinadas a crear un ambiente laboral más humano terminan produciendo algo que Hart nunca consiguió mediante intimidación: empleados más satisfechos y una mayor productividad.

La película no profundiza demasiado en estas ideas. Sigue siendo, ante todo, una comedia, pero más de cuatro décadas después resulta curioso descubrir que algunas de sus propuestas podrían aparecer perfectamente en una conversación contemporánea sobre bienestar y salud mental en el trabajo.

Esa capacidad para continuar dialogando con distintas generaciones explica parte de su permanencia.

Una canción imposible de separar de la película

Y entonces están aquellas uñas. Dolly Parton aceptó participar en la película con la condición de escribir e interpretar su canción principal. Cuando presentó “9 to 5”, utilizó sus largas uñas acrílicas para producir un ritmo parecido al sonido de una máquina de escribir.

El resultado terminó siendo mucho más que una canción creada para acompañar una película. “9 to 5” alcanzó el número uno del Billboard Hot 100 y permaneció allí durante dos semanas no consecutivas. Además, ganó dos premios Grammy y recibió una nominación al Óscar a mejor canción original.

Es difícil escuchar sus primeros segundos sin pensar inmediatamente en la película. Canción y filme terminaron creciendo juntos hasta convertirse en dos partes de un mismo recuerdo cultural.

Mucho más que una jornada de nueve a cinco

El éxito de esta comedia tampoco terminó cuando desapareció de las salas.

La historia inspiró una serie televisiva que alcanzó 85 episodios durante los años 80 y posteriormente un musical de Broadway para el cual Parton escribió nuevas canciones, pero ninguna adaptación ha conseguido sustituir aquella primera reunión entre Jane Fonda, Lily Tomlin y Dolly Parton.

9 to 5” pertenece indiscutiblemente a su época. Su estética, algunas de sus situaciones y buena parte de su humor llevan estampado 1980 por todas partes.

Sin embargo, las frustraciones de sus personajes, la amistad que desarrollan y muchas de las conversaciones que plantea sobre el mundo laboral han envejecido mucho menos de lo que podríamos esperar.

Dolly Parton consiguió durante décadas algo que muy pocos artistas alcanzan: destacar en distintos terrenos sin perder nunca aquello que la hacía reconocible.

Fue cantante, compositora, actriz, productora, empresaria y una figura cultural cuya influencia terminó extendiéndose mucho más allá de cualquier canción o película. Su muerte deja detrás una obra enorme que ofrece muchas maneras de recordarla.

Una de ellas puede ser regresar a Consolidated, escuchar nuevamente aquel ritmo producido por unas uñas acrílicas y acompañar a Doralee, Judy y Violet mientras intentan sobrevivir al peor jefe imaginable. 

Volver a ver “9 to 5” puede ser una manera de rendir homenaje a Dolly Parton, pero también sigue siendo una excelente excusa para pasar un buen rato con una de esas comedias de los 80 que todavía sabe perfectamente cómo hacer su trabajo.

Escritor y periodista con más de 10 años de experiencia en las áreas del periodismo y escritura creativa. Licenciado en Psicología.