American honey, Paterson, Caini: vistas en Cannes
Cannes, Francia. Ahora va llegando a la mitad el Festival de Cannes que termina el 22, y aún no se define una clara ganadora de la Palma de Oro.
Dentro de las películas más insoportablemente decepcionantes de este año ha estado “American Honey”, una ‘movie road’, protagonizada y producida por Shia Labeouf, en la que uno pasa dos horas y cuarenta y dos minutos esperando que pase algo contundente que justifique todo ese tiempo frente a la pantalla, y no sucede.
Sasha Lane como Star y Riley Keough como Krystal transmiten algo siempre muy lejano al deseo, porque esos personajes no están sustentados por la sensualidad, al menos tal y como la experimentamos tradicionalmente.
Una van llena de jóvenes “vendedores de suscripciones” de alguna revista que nadie conoce, viajan adonde ninguno de ellos sabe, o sea hacia la nada, y es todo lo contrario de lo que debería ser un Arca de Noé: sucios, superficiales, drogadictos; uno siempre espera que aparezca la más mínima señal de que ahí algo funciona, pero también es frustrante. Nada glorioso, nada heroico, nada amoroso, nada de valioso en la fotografía, en las actuaciones, quizás destacables el diseño de producción y algo de la música.
En fin, nada que sea mínimamente humano en este submundo... dulce. Una “película” después de la cual uno pone en seria duda cuáles son los principios de selección para optar por la Palma de Oro.
Paterson
En ese tipo de películas largas (1 h. 53 m.) y raras está Paterson, de Jim Jarmush, con Adam Driver como Paterson y Golshifteh Farahani, como Laura, que se ganó firmes aplausos ante la prensa.
Un chofer de una ruta de bus local en Paterson, es un poeta que escribe por lo general en los recesos entre una vuelta y otra. Corroído por la rutina, hace cada día exactamente lo mismo: se despierta a las 6:15 a.m., besa a su esposa, desayuna, y sale caminando a su trabajo, regresa, cena y saca a pasear al perro, se toma una cerveza en el bar cercano. Su esposa Laura es todo lo contrario, siempre está creando cosas nuevas y aprendiendo cosas. Se aman. El perro le destroza un libro que está escribiendo a mano. Ahí un punto de giro.
Todo debe iniciar de nuevo. Humor fino, fotografía aceptable, silencios y sonidos en su justo momento. La película es una interesante observación de las frustraciones y los triunfos cotidianos y la importancia del amor.
Caini
En rumano significa Perros, y es el título de la ópera prima del director Bogdán Mirica, que compite en la Sección oficial.
104 minutos, a los cuales si les hubiesen quitado unos 20, dejarían un mejor sabor en esta película hecha con esencia de competencia de babosas en un cristal.
Roman regresa a las tierras de su abuelo, en la frontera con Ucrania, que recibe en herencia tras la muerte de éste. Su deseo es deshacerse de ellas, pero el cuidador de las mismas se niega a ello, pues su abuelo era el jefe del crimen local por cuyas tierras pasa el narcotráfico.
Buena fotografía, aceptables actuaciones, sólo que demasiado lenta, demasiado llena de silencios, y ese tempo como si los relojes no existieran, natural en el este europeo.
El cine es espectáculo, no puede ser un castigo.
Adam Driver, Golshifteh Farahani y Jim Jarmush
Una mujer trans es acusada de abusar de un menor en el baño de una bodega en Manhattan
Nuevo decreto establece plazo para entregar información en investigaciones de corrupción
El agujero negro en el centro de la Vía Láctea burbujea constantemente con la luz
Franklin García: propuesta de fusión de Mescyt y Minerd puede que no se entregue el 27 de febrero