“Más allá de la industria, sea independiente o de Hollywood, lo que me interesa es el buen cine”
Jonás Cuarón En el Festival Internacional de Cine de Fine Arts se ve “Desierto”, protagonizada por Gael García Bernal y dirigida por Jonás Cuarón, autor del guión de Gravity.
SANTO DOMINGO. Jonás Cuarón quizás sea reconocido en el futuro como un pionero de lo que podría llamarse cine milenial, con su largo Año uña(2007). El invitado al Festival Internacional de Cine de Fine Arts presentó anoche su filme más reciente: Desierto (2015). Ayer habló en exclusiva con DL.
—Año uña significó un trabajo de edición tremendo. ¿Qué hizo primero, escribir, editar?
Escribir. Nunca pensé que iba a hacer cine. Estudié Letras Inglesas en la Universidad. Pero por razones del destino acabé haciendo este proyecto Año uña, y me di cuenta que el montaje y el cine en sí era un buen lenguaje para hacer historias.
—¿Fue como un juego?
A mí lo que me interesaba en ese momento era demostrar que el lenguaje era algo en lo cual todavía se podía explorar.
—Hijo de gato, ya se sabe... ¿Se propuso emular a su padre?
Lo interesante es que mi papá, mientras yo crecía, trató de enseñarme cine, pero a mí no me apasionaba, y nunca pensé seguirle los pasos. Fue justo en la Universidad. A mi novia sí le gustaba mucho el cine, y a ella sí le hice caso. Hice esta película Año uña, y cuando se la enseñé a mi papá, él mismo me dijo: ¡Ay, no pensé que querías hacer cine! Le dije que yo tampoco. Pero en retrospectiva, rodeado de él y mi tío, que lo único que hacen es hablar de cine, ya lo había mamado de cierta manera.
—¿Qué otros referentes tenía del cine?
La jetté, de Chris Market (1962), que cuando la vi con foto fija me impresionó esa nueva manera de contar cine. Del otro lado, para hacer Gravity los referentes eran directores como Spielberg, Konchalovsky. Como me gusta hacer todo tipo de cosas, cambio de referentes.
—Después llegó el corto Aningaaq (2013), una apuesta al minimalismo, con su poesía y ese forcejeo entre la ironía y el drama.
Ese corto lo gocé mucho. Mi papá y yo lo teníamos en la cabeza desde que escribimos el guión en Gravity, pero toda la película sucedía en el espacio. Para nosotros era importante, para mí tanto en Desierto como en Gravity, que la historia sucediera en el presente, no cortara a otros puntos de vista. Pero cuando surgió el DVD de Gravity, se nos ofreció hacer materiales extras, y fue cuando se nos ocurrió hacer este cortito.
—Pensé que el corto había sido antes...
Siempre teníamos el sueño de hacerlo, pero filmar en Groenlandia es complicado por logística. Sólo lo logramos hacer porque Warner ofreció financiar.
—¿Y dónde lo hicieron?
En Groenlandia. Ya había ido a hacer un cortito allá para otro proyecto, y me enamoré del lugar. Y me interesaba mucho lo remoto que es el lugar y los personajes. Cuando surgió la idea en Gravity de que la chica por fin se lograra comunicar, pero no se entendiera con quien se comunica, se me ocurrió Groenlandia, porque es de los lugares que he ido, uno en el que todavía se siente otro mundo, otro tiempo.
—Ese personaje del esquimal me resulta riquísimo. ¿Nunca ha pensado hacer un largo de eso?
A mí me encantaría. Siempre, desde que fui a Groenlandia (la primera vez fue por dos días). Y para este corto, como había poco presupuesto, me fui antes que todo el equipo dos o tres semanas, para encontrar al actor, vestuario, el arte. Y en esas dos semanas me enamoré del lugar. Es una cultura y gente muy interesantes. Sí, me encantaría hacer algo más desarrollado.
—Y llegó Desierto.
En realidad escribí Desierto antes que Gravity. Escribí un tratamiento hace ocho años, y se la enseñé a mi papá para que me diera notas y comentarios, y en vez de eso le interesó el concepto de hacer una película de acción con pocos diálogos y pocos personajes. Entonces fue cuando adaptamos ese concepto al espacio.
—También minimalista.
La idea era contar una historia a través de la acción.
—El último día de rodaje de Gravity, ¿usted se tiró a la piscina?
(Ríe) No, porque me daba miedo. Como meten luces y siempre oía que a Sandra Bullock le daban toque, me dije, no, yo no me meto ahí.
—¿Se siente en un puente entre el cine independiente y Hollywood?
Me interesan ambos. Todo depende de la historia que uno haga. Admiro mucho a Mat Escalante en México, que hace un cine totalmente independiente. Cuando hice Año uña, en los festivales coincidí con Laura Amelia e Israel, que hicieron Cochochi. En ese sentido más allá de la industria, sea independiente o Hollywood, a mí lo que me interesa es el buen cine.