La Cautiva, de Atom Egoyan
CANNES, FRANCIA. El filme que ha inaugurado la fria mañana de este viernes ha sido The Captive, de quien es sin dudas, uno de los más interesantes directores del cine mundial, el canadiense de ascendencia armenia Atom Egoyan, quien regresa a Cannes con un filme protagonizado por Ryan Reynolds.
El diálogo entre el sonido ambiental y la música creada por su compositor de cabecera, Michael Dana, ganador de un Oscar por La vida de Pi, es un leit motiv que se mantendrá a lo largo del filme canadiense que pasa en la Sección Oficial.
Egoyan es el fiel ejemplo de lo que debe ser un director de cine, un heredero del Renacimiento en cuanto a cultura, me refiero a los clásicos directores de cine -si se puede decir- capaces de hacer obras trascendentes.
Con "El dulce porvenir" (1997), Atom Egoyan abrió el camino de The Captive. Si no hubiese existido el primero, dificilmente hubiese existido éste, que indaga en las consecuencias para el entorno y el tiempo inmediato, y para la sociedad y el tiempo porvenir, el rapto de un niño o una niña. Pero habla tambièn de los errores de los hombres y de la valentía de las mujeres, a pesar de que gracias a la insistencia de su padre, quien se siente culpable de haber perdido a su hija, es que se soluciona el caso.
Actuaciones formidables, creíbles, quizás un tanto remarcada en la figura del raptor Kevin Durand, pero casi siempre destacables en los policías corporeizados en Scott Speedman y Rosario Dawson, la muy credible mamá que aporta Mireille Enos y el intenso personaje de Ryan Reynolds, el padre de Cassandra, sobre un trasfondo musical por momentos quizás un poquito subrayados, pero igual de eficientes son algunos de los valores de esta película que pudiera catalogarse si hubiese que hacerlo como un thriller psicológico.
Egoyan tiene profundos conocimientos de ópera, y música en general, es productor teatral, musical y artista plástico, especializado en instalaciones artísticas, y quizás a ello se deba que su historia -que narra el rapto de una niña y su aparición 8 años después, gracias al trabajo investigativo que realiza su padre por su cuenta-, sea una compleja e interesante coreografía de escenas que logra diseñar sobre un paisaje siempre invernal, siempre congelado, como si el tiempo no avanzara.
Con The Captive, Egoyan reafirma su lugar como excelente director cinematográfico que gusta de aportar estructuras no directas, no obvias, sino que hace que el público se inmiscuya en ella de manera inteligente, en un mundo donde la tecnología puede usarse a favor o en contra de los individuos.
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