Un intenso drama policial en "Prisoners"
SANTO DOMINGO. Desde "Histoire d'un crime" de Ferdinand Zecca en 1901, considerada la primera película policial, este tipo de cine ha constantemente reciclado sus argumentos, pero en términos generales mantiene la misma estructura: se comete un crimen, un experimentado oficial investiga, y termina capturando o matando al agresor.
En este caso, el delito es el secuestro de niños, el investigador un agente de pueblo y el verdadero criminal sólo se descubre en los últimos minutos. Es un intenso drama que inicia cuando dos niñas, amigas y vecinas, misteriosamente desaparecen durante el Día de acción de gracias.
Dolor, pecado y perversión
El guión está basado en elementos de tipo teológico. La comunidad en la que ocurren los hechos es católica, sin embargo, en su seno anida el mal, producto de la perversión en torno al sentido de la vida.
La localidad de Fairmont se vuelca en la búsqueda de las desaparecidas, y la investigación va dando cuenta de una soterrada práctica de secuestros que lleva décadas.
El principal sospechoso es un joven con problemas mentales y de comunicación, sobre el que descargan su ira los padres de las niñas, en un esfuerzo por suplantar a la justicia.
Plagio por plagio
El relato plantea dos caminos para la resolución del conflicto, el primer secuestro lleva a otro, el del supuesto secuestrador. Ambos caminos son aparentemente encontrados, pero el guión los va poco a poco acercando hasta llegar a confluir. Allí esta lo novedoso de esta historia, que aparenta ser predecible, pero que los giros de la trama la van haciendo cada vez más intrigante.
Protagonistas y antagonistas
Hugh Jackman deja sus papeles heroicos para encarnar a Keller Dover, un padre desesperado por encontrar a su pequeña hija, lo cual lo lleva a situaciones límite. Interesante personaje, cuya máxima es "Reza por lo mejor, prepárate para lo peor". Fue sin duda un riesgo profesional el que Jackman corrió, pero sale airoso de la prueba, demostrando que no solo es un figurín.
De su lado Jake Gyllenhaal, tiene a su cargo el papel del tranquilo y dedicado detective Loki. Es un personaje con mayor amplitud dramática, que va de la contemplación a la exasperación; detalles como su camisa siempre abotonada hasta el cuello y un tic nervioso en el ojo derecho dan solidez a su interpretación. Representan cada uno dos maneras de ver un mismo problema y ello les transforma en contrarios. Otro aspecto interesante del relato son las diferentes caras que va asumiendo el antagonista. Una mano invisible mueve los hilos, y varios son los personajes que dan forma a un ente complejo y perverso.
Simbología
Puede el filme también leerse como un enfrentamiento entre el bien y el mal. El secuestro de niños, lo dice en una escena un personaje, es la manera más rápida para transformar las convicciones religiosas de la gente.
El sentimiento de abandono por parte de Dios se plantea como el arma ideal de la perversión. Esta lucha está reflejada en el constante uso de símbolos "paganos" y de la imaginería católica; así, los personajes cargan en el cuerpo y en adornos elementos relativos a ello. Por último, la clave del misterio es un símbolo clásico de la antigüedad.
Recomendable para quienes gustan de historias densas y para ver un relato muy bien dirigido.
Prisoners. EE.UU. 2013.
153 minutos
Dirección: Denis Villeneuve
Guión: Aaron Guzikowski
Música: Jóhann Jóhannsson
Fotografía: Roger Deakins
Intérpretes:
Hugh Jackman
Jake Gyllenhaal
Viola Davis
Maria Bello
Terrence Howard
Melissa Leo