“Una noche para sobrevivir”: un thriller de los buenos

SANTO DOMINGO. El cine policial tiene varios sub géneros, entre ellos el llamado thriller, originalmente constituido por películas de gánsteres, ambientadas en los muelles de Nueva York en los años 30 al 50 del siglo pasado, lugares de contrabando y tráfico ilícito, controlados por grupos mafiosos.

En términos narrativos, la característica principal de este tipo de filmes es la intensidad del conflicto; los protagonistas se juegan la vida, habitualmente por ir en contra de los intereses del poderoso de turno. Representan el lado oscuro de la sociedad, aquel donde rigen otras leyes y una ética basada en lealtades de la sangre y del silencio.

“Una noche para sobrevivir” está inspirada en ese tipo de relatos, y cuenta una historia de violencia extrema que transcurre durante una sola noche.

Un paria

Liam Neeson interpreta aquí a Jimmy Conlon, ex asesino a sueldo, despreciado y venido a menos. Alcohólico y en la ruina, ha sobrevivido gracias a su relación con Shawn Maguire (Ed Harris), líder mafioso del barrio irlandés de Nueva York, que ha logrado mantenerse a flote, pese a los vaivenes de sus turbios negocios. Son la vieja guardia, que el paso del tiempo ha dejado fuera de contexto, amigos de toda una vida, a quienes el azar convierte en enemigos.

La tragedia

Jimmy y Shawn tienen hijos que han recorrido caminos distintos. Danny, el hijo del capo, pese a haberlo tenido todo en la vida, se ha descarriado, y su mundo gira en torno a las drogas. Por su lado, Mike, el hijo del pistolero, se ha mantenido alejado, por el odio que siente hacia su padre, y lo que éste representa. La casualidad hace que Mike sea testigo de un crimen cometido por Danny, lo cual desata una feroz persecución, que deja una estela de crímenes. Pese al rechazo de su hijo, Jimmy lo protege con su vida y experiencia. Como en toda tragedia, los personajes intuyen su inevitable destino trágico.

El camino del héroe

La historia la cuenta el propio Jimmy en sus últimos momentos, retrocediendo en el tiempo a distintas épocas de su vida. Es un personaje que se sabe maldito, con plena conciencia de que deberá pagar por su pasado homicida. Pero ante la amenaza hacia su sangre, se levanta de su infierno personal, y presenta lucha en un campo que conoce de sobra. Va in crescendo, de menos a más, haciendo del relato un ascenso vertiginoso en el cual se van sumando persecutores que quieren su cabeza.

El estilo

Jaume Collet-Serra es un director español poco conocido, sin embargo, con ésta ya son tres películas las que ha realizado con Liam Neeson como protagonista. “Sin identidad” (2011) y “Sin escalas” (2014), fueron filmes de amplio presupuesto que hicieron buena taquilla. Su manejo de la puesta en escena es impecable, a lo cual suma un creativo uso de recursos digitales. La fotografía, acorde con la historia, utiliza las sombras, la oscuridad y la niebla como elementos dramáticos.

La música, con ciertos aires épicos, hace recordar los mejores momentos de Howard Shore en “El señor de los anillos”.

Collet-Serra consigue lo más preciado en este tipo de cine comercial: una historia llena de fibra a ritmo de tambor batiente.

Interesante es el sustrato religioso de la historia, los personajes son de cultura católica ,y sus símbolos están presentes sutilmente en tercer plano. La historia que se nos cuenta es una larga confesión, y la oscura noche del protagonista es también camino de redención.

Recomendable para quienes gustan de ir al cine para vivir emociones intensas.