Ciudad habitada por colores, ciudad tomada por pintores

Más de quince muestras personales y colectivas se exponenactualmente en galerías, museos y salas de Santo Domingo

La Dramática
Santo Domingo. Este fin de semana reinan las artes plásticas. Pocas ciudades en América Latina pueden mostrar orgullosas 15 ó más exposiciones como las que hoy mismo convergen en esta ciudad. Desde la visión edulcorada, pero necesaria, del Trópico Infinito de Guillo Pérez, hasta la crudeza estremecedora del fotógrafo español Luis Alcalá del Olmo con Haití, los espíritus en la tierra, pasando por la mirada del francés Laurent Chillet Lo, con De Quisqueya al Viejo Mundo o el muestrario joven de la colectiva Premio Internacional de Pintura Casa de Teatro, donde el primer lugar recayó en Elvi Bienvenido de los Santos Sánchez por su obra De noche es que se arma.

Lo frívolo en La Marquetería

La Marquetería, en la calle Federico Geraldino No. 18, en Piantini, inauguró el pasado jueves Operetta, la primera exposición en 15 años del artista Elías Roedán, que ha estado trabajando en la gráfica y luego como encargado del área de Gráficos de Altos de Chavón.

La muestra, primera del artista en 15 años, utiliza elementos como lo burlesco y lo kitch, en collages que logran una empatía inmediata con el observador.

"Estuve creando pero muy esporádicamente, participé en algunas colectivas, pero nunca me había embarcado en una cantidad de obras exactas para hacer una exposición", expresó Roedán, a quien el hecho de haber pasado un curso con Milton Gleiffer en la School of Visual Arts, "donde me di cuenta que ésta realmente era el área que estaba echando a un lado y sin embargo era la que más me interesaba".

Elías Roedán utiliza como soporte la resina, una coincidencia con el destacado pintor haitiano Duval-Carrié, cuya individual hace pocos meses pudo verse en la Galería Lyle O. Rietzel. "La resina como material unificador -expresa Roedán- vino por una coyuntura. A mí me gusta usar materiales perecederos, semillas y cosas...".

Según el artista, en su obra se pueden descubrir influencias de Picasso, de los artistas del pop, de Roy Lichtenstein y otros porque "uno simplemente es una combinación de todo el mundo que le rodea".

La experiencia de Roedán como maestro en Altos de Chavón era porque "ya en el área gráfica había cosas que no me llenaban y necesitaba tocar de nuevo esa fibra poderosa de la creación que había dentro de mí y los estudiantes vinieron a hacer esa obra. Durante estos últimos cinco años ellos han sido mi mejor obra, tanto los estudiantes de Bellas Artes como Gráfica. Ellos son los que me han enseñado a hacer lo que yo quiero, que a su vez es lo mismo que les he enseñado".

No por gusto la exposición se llama Operetta. "El teatro musical me fascina. La música combinada con el teatro, el drama, la historia, el destello de colores, de luces y todo junto creando una sensación. No tiene que ser profunda ni rebuscada ni superficial, simplemente una sensación real. Algo que te evoca sentimientos, que se conecta contigo y tú lloras, te ríes, gozas, brindas, saltas. El teatro musical... eso es lo que a mí más me gusta. Trato de cantar, pero tengo una voz muy fea. Yo canto a través de la mano".