Cómo acabar con tu jefe

Una escena de la comedia, con Kevin Spacey, Jason Bateman y Charlie Day.
SANTO DOMINGO. Las películas norteamericanas del género comedia se inclinan preferentemente hacia el romance, pero de vez en cuando se intenta con otro tipo de argumentos menos empalagosos.

La comedia dramática, así como las farsas, no son puntos los fuertes de Hollywood, por ello, pocos guionistas y directores se atreven con historias que se salgan del molde que ha predominado en los últimos treinta años. El crimen y la risa son como el aceite y el agua, difíciles de balancear para cualquiera y más todavía cuando se trabaja con figuras que tradicionalmente interpretan otro tipo de personajes. Es el caso de este filme, cuyo relato toma como base otras historias similares, buscando el modo de actualizar un conflicto siempre vigente, el del empleado versus el jefe.

Una historia con pasado


"Strangers on a train", conocida como "Extraños en un tren" o "Pacto siniestro", dirigida por Alfred Hitchcock en 1951, es la película que por primera vez utilizó el argumento del asesinato cruzado. Está basada en la novela homónima de Patricia Highsmith y colaboró en la adaptación del guión el escritor Raymond Chandler. En este filme los protagonistas hacen un pacto para sacar del medio a quienes son obstáculos en sus vidas. Uno matará al tormento del otro, así no habrá manera de relacionarlos. Esta idea fue retomada genialmente por Danny DeVito en 1987 para la película "Bota a mamá del tren", esta vez la historia viró hacia la comedia con muy buen resultado. Ambas películas son mencionadas en una escena de esta nueva producción, haciendo evidente la relación entre ellas.

Comedia, pero no tan divertida

En la nueva historia son tres los protagonistas, Nick (Jason Bateman), Dale (Charlie Day) y Kurt (Jason Sudeikis), amigos de infancia, a quienes sus respectivos jefes les hacen la vida imposible. Llevan años soportando humillaciones, pero la crisis económica no les permite renunciar a sus respectivos empleos.

Kevin Spacey, Colin Farrell y Jennifer Aniston, interpretan a los antagonistas; el primero es un cínico y cruel empresario, el segundo un karateka drogadicto y la tercera una dentista ninfómana. El constante acoso en el que mantienen a sus víctimas lleva a éstas a planificar un triple asesinato. Para ello buscan un sicario, pero sólo consiguen a un estafador y tras una serie de equivocaciones todos reciben su merecido.

Es muy posible que las situaciones se leyeran interesantes y divertidas en el guión, pero la verdad es que no resultaron jocosas. Son pocas las escenas en que se logra la carcajada, más bien el espectador se queda con un rictus en el rostro, a medio camino de la sonrisa y lejos de la promesa contenida en el tráiler y el cartel.

Fuera de sus aguas

Las estrellas consagradas que participan en esta producción en rigor poco aportan, más bien separan al espectador de los necesarios vínculos de identificación que requiere el cine. Verlos fuera de sus aguas no contribuye a la diversión. Aniston, famosa chica de "Friends" no convence para nada en su rol odontóloga que acosa sexualmente a su asistente; Farrell no da la nota con su patético personaje y sólo Spacey luce como un verdadero villano.

Pero no es en ellos que la historia debiera ser consistente, es el trío protagonista el que no cuaja y el relato pierde peso y comicidad en cada secuencia.

Recomendable para comprobar que no basta con tener un buen guión y en especial para los incondicionales de Jennifer Aniston, a quien sí por lo menos le luce la lencería fina.

Ficha Técnica

Horrible Bosses.


EE.UU. 2011. 98 minutos.

Dirección: Seth Gordon

Guión: Michael Markowitz y John Francis Daley & Jonathan M. Goldstein.

Música: Christopher Lennertz Fotografía: David Hennings

Intérpretes: Kevin Spacey, Colin Farrell, Jennifer Aniston, Jason Bateman, Charlie Day,

Jason Sudeikis.