¿Y si tu pérdida de peso no es “metabolismo rápido”?

Existe una condición silenciosa que puede explicar por qué un paciente mantiene el apetito, sigue una dieta adecuada e incluso incrementa su ingesta calórica, pero continúa perdiendo peso

La malabsorción puede existir incluso sin síntomas digestivos evidentes, lo cual puede afectar a la pérdida de peso. (Shutterstock)

En la práctica clínica, la pérdida de peso involuntaria suele abordarse desde un enfoque multidisciplinario. El trabajo conjunto entre gastroenterología y nutrición clínica es clave cuando un paciente pierde peso sin una causa clara.

Mientras el gastroenterólogo descarta enfermedades estructurales, inflamatorias o malignas del aparato digestivo, el nutriólogo analiza la calidad de la ingesta, la absorción de nutrientes y el estado metabólico del paciente. En este contexto aparece una causa con frecuencia subestimada: la insuficiencia pancreática exocrina.

Tradicionalmente se piensa que la pérdida de peso se relaciona con alteraciones tiroideas, infecciones crónicas o enfermedades sistémicas.

Cómo influye la elastasa pancreática fecal

Sin embargo, existe una condición silenciosa que puede explicar por qué un paciente mantiene el apetito, sigue una dieta adecuada e incluso incrementa su ingesta calórica, pero continúa perdiendo peso.

En estos casos, evaluar la función digestiva del páncreas puede ser determinante, y uno de los marcadores más útiles es la elastasa pancreática fecal.

La elastasa es una enzima producida por el páncreas que participa en la digestión de proteínas. A diferencia de otras enzimas digestivas, resiste el tránsito intestinal sin degradarse, lo que permite medirla en las heces como marcador indirecto de la función pancreática exocrina.

Valores por encima de 200 µg/g suelen considerarse normales, mientras que cifras inferiores pueden indicar algún grado de insuficiencia pancreática.

El páncreas produce enzimas esenciales para digerir grasas, proteínas y carbohidratos. Cuando la producción de estas enzimas disminuye, los alimentos no se digieren completamente y la absorción de nutrientes se reduce.

Desde la perspectiva nutricional, esto significa que una persona puede estar consumiendo suficientes calorías y proteínas, pero su organismo no logra aprovecharlas de manera adecuada.

La manifestación clínica puede ser variable. Algunos pacientes presentan síntomas digestivos como distensión abdominal, heces voluminosas o sensación de digestión pesada.

Sin embargo, otros pueden no tener síntomas evidentes y el único hallazgo relevante es la pérdida de peso progresiva o la dificultad para recuperar masa corporal. En estos casos, la malabsorción puede generar un balance energético negativo y favorecer deficiencias de vitaminas liposolubles como A, D, E y K.

Identificar una elastasa fecal baja puede cambiar el enfoque terapéutico. El tratamiento con enzimas pancreáticas y la optimización nutricional pueden mejorar la absorción de nutrientes y facilitar la recuperación del peso.

En ocasiones, el problema no está en lo que el paciente come, sino en la capacidad del sistema digestivo para transformar esos alimentos en nutrientes utilizables por el organismo.

Especialidad en Nutriología Clínica en INTEC. Master en Nutrición y Alimentación en Universidad de Barcelona (UB). Ejerce su práctica profesional en NEP CENTER.