¿Podrían los agonistas GLP-1 cambiar el futuro de las enfermedades autoinmunes?

Los medicamentos para bajar de peso podrían ayudar a frenar la inflamación

Los agonistas GLP-1 prometen ser un aliado complementario contra las enfermedades autoinmunes e inflamatorias. (shutterstock)

Antes de convertirse en protagonistas del tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2, pocos imaginaban que los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) despertarían interés en un campo completamente distinto: las enfermedades autoinmunes.

La pregunta hoy no es si reemplazarán a los inmunosupresores, sino si podrían convertirse en una herramienta complementaria para modular la inflamación.

Una revisión publicada en Nature Reviews Drug Discovery en 2025 describe que los agonistas GLP-1 poseen efectos que van mucho más allá del control de la glucosa y la pérdida de peso.

Estos medicamentos interactúan con receptores presentes en diversos tejidos, incluyendo células del sistema inmunitario, donde participan en la regulación de múltiples vías inflamatorias (Drucker, 2025).

Evidencias científicas

La investigación experimental ha demostrado que los agonistas GLP-1 pueden reducir la producción de citocinas proinflamatorias y favorecer un perfil inmunológico menos inflamatorio.

Una revisión reciente en Cell & Bioscience concluye que estos efectos podrían explicar parte de los beneficios observados en diversas enfermedades inmunomediadas, aunque la mayoría de la evidencia clínica continúa siendo preliminar (Deng et al., 2025).

En enfermedad inflamatoria intestinal, los resultados son particularmente prometedores. Revisiones sistemáticas recientes describen mejoría de la integridad de la barrera intestinal, reducción de la inflamación y menor actividad de la enfermedad en algunos estudios observacionales.

Sin embargo, los autores enfatizan que aún son necesarios ensayos clínicos aleatorizados para confirmar estos hallazgos (Thin y Teh, Biomedcines, 2025).

En artritis reumatoide y psoriasis también comienzan a aparecer señales alentadoras. Una revisión publicada en Autoimmunity Reviews encontró evidencia de disminución de marcadores inflamatorios y mejoría clínica en algunos pacientes, especialmente cuando coexistía obesidad.

No obstante, sigue siendo difícil distinguir cuánto de este beneficio corresponde a la pérdida de peso y cuánto a un efecto inmunomodulador directo del medicamento (Bilgin et al., 2025).

En contraste, en enfermedades como lupus eritematoso sistémico o esclerosis múltiple la evidencia continúa siendo limitada y proviene principalmente de modelos experimentales o pequeñas series clínicas. Por ello, actualmente ninguna guía internacional recomienda iniciar un agonista GLP-1 con el objetivo específico de tratar una enfermedad autoinmune.

Desde una perspectiva médica, estos hallazgos resultan especialmente relevantes porque muchas enfermedades autoinmunes coexisten con obesidad, resistencia a la insulina y síndrome metabólico, condiciones que perpetúan un estado inflamatorio de bajo grado.

En estos pacientes, los agonistas GLP-1 podrían ofrecer un beneficio dual: mejorar la salud cardiometabólica y, potencialmente, contribuir a reducir parte de la carga inflamatoria.

Como resume una revisión publicada en Nature Reviews Drug Discovery, los agonistas GLP-1 representan una de las plataformas terapéuticas con mayor potencial para expandirse hacia enfermedades inflamatorias e inmunomediadas.

Sin embargo, la evidencia disponible aún no justifica su uso como tratamiento específico de enfermedades autoinmunes. La ciencia avanza con rapidez, pero por ahora la prudencia debe avanzar al mismo ritmo que el entusiasmo.

Especialidad en Nutriología Clínica en INTEC. Master en Nutrición y Alimentación en Universidad de Barcelona (UB). Ejerce su práctica profesional en NEP CENTER.