Lo que el arte dice cuando no encontramos palabras: una mirada a la salud mental

¿Qué pasa cuando dejamos de preocuparnos por crear algo perfecto y empezamos a crear para expresar lo que llevamos dentro?

El arte es una forma de expresar lo que sentimos para beneficio del bienestar emocional. (Luiggy Morales)

Muchas veces, cuando hablamos del arte ligado a la psicología, nos llaman románticos y tal vez tengan razón en eso, porque estamos hablando de un grito desde el ruido de una mente que se quiere expresar, pero que nadie está dispuesto a escuchar, y de una herramienta que no necesita palabras para expresar ese ruido.

Está demostrado científicamente que el arte y la salud mental van de la mano. Ya se han realizado varias intervenciones artísticas en espacios de salud mental, mejorando de forma significativa la vida de las personas, mediante el alivio del sufrimiento emocional y el fortalecimiento del sentido de comunidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), podemos fomentar hábitos saludables, apoyar el tratamiento de enfermedades crónicas y contribuir al bienestar emocional y a la integración social mediante la participación cultural y las actividades artísticas. 

Nise Da Silveira: el arte entra al hospital psiquiátrico

En la década de los 40, una “loca” (y digo loca porque hay que estarlo para echarse a toda la comunidad científica en contra para demostrar su punto), doctora en psiquiatría, en un mundo dominado por los hombres, decidió incorporar el arte como una forma de terapia alternativa a las ya conocidas terapias invasivas de choque, lobotomía y a los sedantes.

Estos métodos tuvieron un desarrollo muy positivo en los pacientes de un centro psiquiátrico en el que ella los incorporó. Sin embargo, a pesar de su gran desempeño y sus efectos favorables, su trabajo no fue aceptado por la comunidad científica.

Nise da Silveira logró, por medio de la empatía, el afecto y el arte, obtener resultados médicos muy superiores a los de los métodos de su época.

Desde la Sección de Terapia Ocupacional del Centro Psiquiátrico Nacional Pedro II, un espacio pequeño, silencioso y poco acogedor, al que fue relegada por su negativa a aplicar electrochoques, lobotomías y chalecos de fuerza, transformó por completo el tratamiento de la salud mental.

Implementado talleres libres de pintura, modelado y dibujo, entendió que los pacientes esquizofrénicos, muchos de los cuales no se comunicaban de forma verbal, podrían organizar sus pensamientos y emociones a través de esas expresiones de la plástica.

Los pacientes violentos o considerados intratables, encontraban a través de los pinceles una forma de escapar y expresar emociones, reduciendo de forma considerable los ataques violentos.

Gracias a estos talleres muchos de los pacientes lograron su alta psiquiátrica, incluso algunos de ellos lograron ser reconocidos y consagrados por la crítica como artistas plásticos de alto nivel.

Arte y salud mental en República Dominicana

La relación entre el arte y la salud mental también comienza a ganar espacio en República Dominicana. Aunque la arteterapia todavía no es una práctica ampliamente conocida por el público general, existen experiencias e investigaciones que exploran el potencial de las prácticas artísticas dentro de los procesos terapéuticos y de bienestar.

Un ejemplo de ello es el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID), que incorpora la música, el teatro, la danza y las artes visuales como recursos terapéuticos para trabajar aspectos como la comunicación, la motricidad, la atención y la regulación sensorial.

El interés por estas prácticas también comienza a reflejarse en la investigación académica. En los últimos años, la Universidad Iberoamericana (UNIBE) ha desarrollado investigaciones que exploran el uso de la arteterapia en contextos relacionados con la salud mental y el bienestar emocional.

Pero acercarse al arte como una herramienta de bienestar no significa necesariamente buscar una terapia artística en sentido estricto.

Es importante diferenciar entre un proceso de arteterapia acompañado por profesionales y una actividad artística que puede aportarnos bienestar personal. Un taller de pintura, cerámica, fotografía, danza, escritura o música no sustituye un proceso de atención psicológica o psiquiátrica cuando este es necesario.

Sin embargo, puede convertirse en un espacio para detenernos, concentrarnos, desarrollar nuevas habilidades y expresar aquello que no siempre sabemos cómo poner en palabras.

Atrevámonos a crear para expresar, no para ser perfectos

Cuando vamos a hacer algo, tenemos una expectativa de cómo va a quedar. Olvidemos esto con las artes, y más aún si somos personas perfeccionistas. El arte nos enseñará a ser humildes, a conocer nuestros límites y a entender que cada persona lleva su proceso y su evolución a su propio ritmo.

Para los procesos de la mente, lo importante no es el resultado, sino el proceso que nos termina llevando a esos resultados. Ese viaje en el que nos vamos a embarcar es el que va a hacer que nuestra mente se relaje y pueda expresarse de forma tranquila y calmada.

Como dije anteriormente, no busquemos terapia literalmente en internet. Un taller de pintura para principiantes puede ser el camino hacia lograr nuestro objetivo, porque lo que estamos buscando es que nuestra mente se relaje y expulse de forma creativa esas cosas que, tal vez, de forma verbal no podemos expresar.

No creas que los resultados que vas a tener en este proceso le van a gustar a alguien. Muchas veces, ni siquiera a nosotros mismos nos gustan, porque estos resultados están muy amarrados a nuestro interior y a aquello que nos afecta de forma directa e indirecta.

Son cosas con las que vivimos, pero que a veces no queremos aceptar. Sin embargo, están ahí y, de alguna forma, tenemos que sacarlas. Y muchas veces, son estos resultados los que tenemos al frente de nosotros.

A veces, el punto de partida no tiene que ser encontrar una actividad que prometa ser terapéutica, sino preguntarnos con qué lenguaje artístico sentimos curiosidad o conexión.

Para algunas personas puede ser la pintura; para otras, el movimiento, la fotografía, la escritura, la música o el trabajo manual. Lo importante no es dominar una técnica ni producir algo perfecto, sino permitirnos explorar un espacio distinto de expresión, concentración y descubrimiento personal.

Artista plástico, docente de artes y gestor cultural. Egresado de Chavón y con un posgrado en Cultura y Comunicación por FLACSO, con trayectoria profesional en las artes visuales, fotografía, cine, muralismo y escultura. Actualmente enfoca parte de su trabajo en la pedagogía y la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones.