Concluye el carnaval de Río; barrenderos reemplazan músicos

El número de visitantes superó los 750,000 pronosticados, acercándose al millón

Desfile en el sambódromo. AP.

RIO DE JANEIRO.— Los barrenderos reemplazaron el miércoles a los músicos y las comparsas que durante dos días animaron el Carnaval de Río, poniendo fin a los festejos que atrajeron más turistas que en muchos años.

En la playa de Ipanema, los turistas y residentes de Río se tomaron un descanso tras días de pura juerga. Algunos novatos estaban agotados, quedando sorprendidos por el acelerado ritmo del carnaval —los festejos callejeros comienzan a las 7 de la mañana y se prolongan hasta la madrugada del día siguiente— así como por su irreverencia bienintencionada.

"No comprendí que, literalmente, la fiesta continuaba sin parar", dijo la turista británica Rosie Wigmore, de 19 años.

"Algo así nunca pasaría en Inglaterra", agregó. "Con toda esta gente, y todo el mundo bebiendo, habría peleas".

Otros 20 festejos callejeros tendrán lugar en toda la ciudad, un desvío de la tradición según la cual el Miércoles de Ceniza marca el fin del carnaval.

Este año desfilaron unas 450 bandas musicales, según una nota difundida por el Departamento de Turismo de Río. El número de visitantes superó los 750,000 pronosticados, acercándose al millón. El 40% de ellos fueron extranjeros. En total, aportaron a las arcas municipales unos 500 millones de dólares.

En una ciudad donde las preferencias por las escuelas de samba están muy enraizadas, tanto como la predilección por ciertos equipos de fútbol, el anuncio de la ganadora de este año era aguardado con impaciencia.

Los aficionados se reunieron en las sedes de las escuelas de samba, en comunidades y barrios pobres esparcidos por todo Río de Janeiro. Cuando los jueces contaron los puntos para cada grupo y anunciaron que Beija-Flor (Colibrí) obtuvo el primer lugar, y su 12do en total, los seguidores de éste ovacionaron y lloraron, iniciando una celebración que duraría hasta la noche.

El tema de este año honró al cantante brasileño Roberto Carlos, un astro tan querido en el país que su ingreso en el Sambódromo justo antes del amanecer del martes ocasionó una ovación de pie de toda la multitud, la cual esperó bajo una lluvia fuerte para verlo.

Los grupos son juzgados en categorías que van desde la calidad de la canción tema del año y el desempeño de la sección de percusión, así como su capacidad para mantener a miles de participantes moviéndose, cantando y bailando al unísono.

Beija-Flor, con casi 4,000 ejecutantes, tuvo pequeñas fallas imprevistas en su desfile, pero la presentación en general impresionó a los jueces, quienes les otorgaron calificaciones casi perfectas en otras categorías.

Tres destacadas escuelas de samba afectadas por un incendio en un almacén de vestuarios hace un mes desfilaron sin competir, para no correr el riesgo de recibir la menor puntuación, lo que implica el descenso a una categoría menor.