Cristianos y peregrinos rezan por el Papa en el Santo Sepulcro
Cristianos y peregrinos venidos de todas las partes del mundo se han dado cita hoy, Domingo de Misericordia, en la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén para orar por el alma del Papa Juan Pablo II.
Decenas de grupos de peregrinos cuya estancia en Tierra Santa coincidió con el fallecimiento del Pontífice, han recorrido las estrechas calles de la ciudadela antigua de Jerusalén para acudir a rezar a la milenaria basílica del Santo Sepulcro, donde según la creencia cristiana, yació Jesucristo antes de resucitar.
Los sentimientos de consternación e incredulidad eran patentes en muchos de los rostros de los visitantes de la basílica, que hoy han llegado a esperar hasta 20 minutos para introducirse en la capilla de pequeñas dimensiones, donde una lápida de mármol cubre el sepulcro donde se cree que fue enterrado Cristo.
A pesar de que el recinto era visitado por centenares de personas, el silencio era abrumador, solo alterado por el sonido de las campanas o los acordes de un potente órgano. Cristianos locales palestinos y peregrinos se arrodillaban, rezaban y besaban, algunos entre sollozos, la conocida como la ¨Lápida de la Unción", que aparece imponente tras atravesar la fachada cruzada de la basílica, y donde se cumplió el rito judío de embalsamar el cadáver de Jesucristo, ungiéndolo con perfumes y aromas.
Nadera Kubti, de 52 años y originaria de Nazaret, ha viajado con toda su familia a Jerusalén para orar por el eterno descanso del Papa. "Tras conocer la noticia anoche decidimos viajar al Santo Sepulcro para rendir homenaje al Santo Padre, era un hombre especialmente querido aquí y su pérdida nos causa gran tristeza", afirma esta palestina perteneciente a la reducida comunicad católica en Tierra Santa.
Entre los viajes de peregrinaje a Jerusalén hay un grupo formado por 45 españoles pertenecientes a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. El arzobispo de la orden, José Manuel Estepa y Aurens explicó a EFE que el deceso del Pontífice "lo vivimos con mucha intensidad y emoción, sobre todo porque muchas personas del grupo hemos participado en numerosos actos en los que intervino el Papa".
"El Papa ha llenado una época histórica al servicio de la humanidad y de Jesucristo. Lo defino como un hombre de compasión", agregó el prelado, cuya orden, la del Santo Sepulcro de Jerusalén, intenta favorecer la presencia de cristianos en Tierra Santa.
El sacerdote José María Chimeno, que forma parte de un grupo de 26 sacerdotes diocesanos procedentes de la localidad madrileña de Getafe, dijo sentirse "agradecido al Papa por el ejemplo que ofrece a los sacerdotes con su vida y ministerio".
"No es casual que hoy sea Domingo de Misericordia -agregó el religioso-, él (Juan Pablo II) más que nadie se merece las puertas del cielo". Los distintos santuarios de la basílica del Santo Sepulcro eran un ir y venir de gentes llegadas de lugares tan dispares como Ucrania, Filipinas, Italia, Pakistán o Suecia.
Tanto los turistas como los feligreses encendieron velas en memoria del Papa en los distintos santuarios que alberga el templo y escuchaban con atención las explicaciones de los guías turísticos y pastores que mostraban los lugares de la crucifixión y muerte de Jesús.
La basílica del Santo Sepulcro, considerada en los primeros siglos el centro u "ombligo" del mundo, sigue siendo el punto neurálgico para el cristianismo en Tierra Santa, y está formada por decenas de capillas, adornadas con lámparas y cirios de distintos tamaños.
La custodia del lugar es compartida por diferentes confesiones cristianas como los católicos (representados por los franciscanos), los ortodoxos griegos, los armenios, los etíopes y los coptos, que hoy parecían dejar a un lado sus diferencias y unirse en el duelo.
El Patriarca Latino en Tierra Santa, monseñor Michel Sabbah, ofició en la basílica de la Anunciación de Nazaret una misa por el alma del Papa, a quien tuvo el honor de acompañar en su visita a los Santos Lugares en el año 2000.
A pesar de que el recinto era visitado por centenares de personas, el silencio era abrumador, solo alterado por el sonido de las campanas o los acordes de un potente órgano. Cristianos locales palestinos y peregrinos se arrodillaban, rezaban y besaban, algunos entre sollozos, la conocida como la ¨Lápida de la Unción", que aparece imponente tras atravesar la fachada cruzada de la basílica, y donde se cumplió el rito judío de embalsamar el cadáver de Jesucristo, ungiéndolo con perfumes y aromas.
Nadera Kubti, de 52 años y originaria de Nazaret, ha viajado con toda su familia a Jerusalén para orar por el eterno descanso del Papa. "Tras conocer la noticia anoche decidimos viajar al Santo Sepulcro para rendir homenaje al Santo Padre, era un hombre especialmente querido aquí y su pérdida nos causa gran tristeza", afirma esta palestina perteneciente a la reducida comunicad católica en Tierra Santa.
Entre los viajes de peregrinaje a Jerusalén hay un grupo formado por 45 españoles pertenecientes a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. El arzobispo de la orden, José Manuel Estepa y Aurens explicó a EFE que el deceso del Pontífice "lo vivimos con mucha intensidad y emoción, sobre todo porque muchas personas del grupo hemos participado en numerosos actos en los que intervino el Papa".
"El Papa ha llenado una época histórica al servicio de la humanidad y de Jesucristo. Lo defino como un hombre de compasión", agregó el prelado, cuya orden, la del Santo Sepulcro de Jerusalén, intenta favorecer la presencia de cristianos en Tierra Santa.
El sacerdote José María Chimeno, que forma parte de un grupo de 26 sacerdotes diocesanos procedentes de la localidad madrileña de Getafe, dijo sentirse "agradecido al Papa por el ejemplo que ofrece a los sacerdotes con su vida y ministerio".
"No es casual que hoy sea Domingo de Misericordia -agregó el religioso-, él (Juan Pablo II) más que nadie se merece las puertas del cielo". Los distintos santuarios de la basílica del Santo Sepulcro eran un ir y venir de gentes llegadas de lugares tan dispares como Ucrania, Filipinas, Italia, Pakistán o Suecia.
Tanto los turistas como los feligreses encendieron velas en memoria del Papa en los distintos santuarios que alberga el templo y escuchaban con atención las explicaciones de los guías turísticos y pastores que mostraban los lugares de la crucifixión y muerte de Jesús.
La basílica del Santo Sepulcro, considerada en los primeros siglos el centro u "ombligo" del mundo, sigue siendo el punto neurálgico para el cristianismo en Tierra Santa, y está formada por decenas de capillas, adornadas con lámparas y cirios de distintos tamaños.
La custodia del lugar es compartida por diferentes confesiones cristianas como los católicos (representados por los franciscanos), los ortodoxos griegos, los armenios, los etíopes y los coptos, que hoy parecían dejar a un lado sus diferencias y unirse en el duelo.
El Patriarca Latino en Tierra Santa, monseñor Michel Sabbah, ofició en la basílica de la Anunciación de Nazaret una misa por el alma del Papa, a quien tuvo el honor de acompañar en su visita a los Santos Lugares en el año 2000.
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