El 28 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes en modalidad virtual

La muestra aún está disponible a través de la plataforma del Centro León Los artistas ofrecen una propuesta variada para los espectadores

La fotografía forma parte de la exposición.

Luego de la diseminación de la epidemia del COVID-19, en marzo pasado, se produjo un cierre inmediato de los espacios museísticos, culturales y galerías a nivel mundial. El mundo del arte no tuvo más remedio que recurrir a la virtualidad para conectarse con los distintos públicos. Las redes sociales y otros recursos en línea le ha permitido desarrollar estrategias para conectar con esas audiencias de forma directa, pues en estos momentos no puede hacerlo de forma presencial.

Laudable y admirable es que el Centro León haya inaugurado la edición 28 de su Concurso de Arte por las distintas plataformas sociales. Lo virtual es la nueva realidad que nos ha traído el COVID-19 a gran parte del planeta, salvando las brechas digitales que existen en él. Una decisión valiente de no seguir postergando la apertura de la exposición, pautada originalmente para octubre del año pasado. Pero la pandemia obligó a cambiar todo, y esta institución cultural supo adaptase a los desafíos planteados por la crisis sanitaria.

El jurado conformado por Gerardo Mosquera, Gabriela Rangel y Raquel Paie- wonsky, están acompañados por primera vez por un miembro interno de la organización, Sara Hermann, curadora en jefe de la institución. Realizaron la selección de obras de manera virtual. Acataron los reglamentos y seleccionaron el tope de 20 artistas y/o colectivos, –con 21 obras–, que se permitían.

La inauguración fue realizada el pasado 28 de enero, a través de un bien editado video, de unos 45 minutos de duración, que se transmitió por las distintas plataformas digitales del Centro León, que aún hoy se puede disfrutar a través de las mismas. Igualmente se encuentra la opción de visitas virtuales, de 360 grados en su página web. Herramienta digital implementada con gran acierto por esta institución hace ya varios años. Los discursos centrales estuvieron a cargo de María Amalia León, directora del Centro León y de Sara Hermann, en representación del jurado. León hizo un rápido repaso de los importantes aportes de este concurso, desde su creación en 1964 hasta nuestros días. De igual forma comentó los desafíos que tuvieron que vencer en medio de esta situación de salud, para celebrar esta competencia artística de la manera más democrática posible.

Hermann, por su lado, explicó, en una apretada síntesis, las distintas preocupaciones abordadas por los artistas seleccionados, con distintos lenguajes dentro del contexto dominicano. Luego vino la presentación individual de cada una de las obras seleccionadas, narradas y descritas voz en off o superpuesta por sus distintos creadores. En ocasiones sentimos que hubo una preeminencia en el discurso sobre la resolución formal de las obras.

Notable que el grueso de artistas seleccionados está conformado por emergentes, con contadas excepciones de algunos establecidos y otros de media carrera.

A diferencia de otras ediciones, la fotografía está casi ausente, salvo por los colectivos Juana y si no su hermana y El Editor Cuir y Johan Mijail; Guadalupe Casasnovas la usa a manera de medio mixto en una de sus obras.

La pintura también tiene una escasa participación salvo las tres telas de Yoel Bordas, y las dos de Julianny Ariza que componen su pieza que completa con cerámicas.

El resto de las obras son instalaciones, piezas escultóricas, un podcast así como intervenciones urbanas en espacios públicos y privados. A propósito de esto último, también es la primera vez que se realiza este tipo de acciones artísticas en este concurso.

Raúl Morilla va a intervenir el histórico Hotel Mercedes de Santiago, intentando activar una especie de dispositivo mnemónico entre los habitantes de dicha ciudad. Una actividad costosa, pero que como todas las obras por ejecutar cuenta con el generoso apoyo económico del Centro León.

A simple vista la museografía hace alarde de una teatralidad excesiva. Esperamos que se haya enmendado la contaminación sonora en sala de la pasada versión del certamen.

Deseamos que las condiciones mejoren y pronto podamos hacer la visita presencial. Es difícil valorar únicamente por la virtualidad, nada comparable con la experiencia sensorial que produce apreciar obras de arte en un espacio expositivo.

Falta el programa pedagógico, los diálogos con curadores y artistas, así como la futura entrega de galardones. Todo esto, y mucho más lo abordaremos oportunamente en un siguiente artículo.