“El artista plástico dominicano se ve obligado a salir del país para que su talento sea apreciado”
SANTO DOMINGO. Una mezcla de creatividad e ingenio, sumado a una sensibilidad extraordinaria para plasmar la realidad que percibe, son sólo algunas de las acepciones con las que se pueden describir las obras del pintor Luis Bretón, un artista dominicano, residente desde hace más de tres lustros en los Estados Unidos.
Bretón está de vuelta en el país para inaugurar la exposición individual “Arquitectura Colonial & Antillana”, este jueves 13 de octubre, en el Centro Cultural Mirador, del Parque Mirador Sur, donde serán exhibidas más de 30 pinturas, desarrolladas en más de cinco años.
“La exposición es una especie de homenaje a la arquitectura colonial de Cuba, Puerto Rico, Nueva York y, por supuesto, República Dominicana. Con esto se busca que la gente conozca la riqueza y belleza de estas edificaciones”, estima el artista plástico de la actividad, que se desarrollará a partir de las 7:00 de la noche y que se mantendrá hasta el 5 de noviembre.
Conversamos con este artista, a propósito de su exposición.
P.- ¿Cómo se dio cuenta de su amor por la pintura?
R.- Desde los cinco años cuando garabateaba en las paredes de mi casa en San Francisco de Macorís, y “carqueaba” los dibujos animados que salían en los periódicos de la época, como Tarzán y el Pato Donald, fui despertando ese interés por la pintura, pues tuve siempre mucha soltura. Luego fui aceptado en Bellas Artes, a los ocho años de edad. Recuerdo que, cuando fui la primera vez me pusieron a dibujar la palma de una mano, y no tardé ni cinco minutos, luego pasé a otras partes de la anatomía humana, y desde entonces no he parado de desarrollar mis obras.
P.- ¿Cómo ve el desarrollo de las artes plásticas en la República Dominicana?
R.- El arte en la República Dominicana está bien, y bien visto a nivel internacional, sin embargo, veo que la situación actual para los artistas no es fácil, porque el arte se ha vuelto muy caro, el arte dominicano tiene su esplendor y es muy bien valorado, tanto en América como en Europa. Pero un artista no puede vivir de forma holgada en el país. Muchas veces debe emigrar para que su talento sea realmente valorado.
P. -¿Cómo define el arte que presenta en sus obras?
R.- Mis obras se caracterizan por tener un hiperrealismo convirtiéndose en un surrealismo, porque conlleva elementos históricos, con un significado marcado. Me gusta plasmar en mis obras edificaciones que te llevan a recordar un momento placentero o nostálgico, como las casas de madera de colores llamativos que había en los pueblos, y que la modernidad ha desplazado, así como edificios coloniales, tanto del país como del extranjero. Mis obras hacen un llamado a la reflexión.
P.- ¿A qué artistas plásticos admira y en qué forma estos han aportado en su visión como artista?
R.- Un artista siempre se va a ver influenciado de otros, pero lo importante es identificar su propio estilo, aprovechando las visiones generales. Admiro a talentosos colegas, la mayoría no están físicamente con nosotros, pero que fueron pioneros en sus épocas, y marcaron positivamente la forma de pintar, como Candido Bidó, Jesús Desangles, Ramón Oviedo, Giorgio de Chirico, Salvador Dalí y Pablo Ruiz Picasso, entre otros.P.- ¿Qué le hace falta al arte plástico de la República Dominicana para desarrollarse en su máximo esplendor?
R.- En el país hace falta que se apoye más el arte, pues es muy difícil que un artista pueda montar una exposición, por lo costoso que es, el nulo apoyo que recibe. No existe en el país una política desde el Estado que apoye, promueva y estimule al artista. Si el artista no tiene recursos, no puede desarrollar sus proyectos, pues no hay nadie que le ofrezca nada, a menos que esté cotizado. La pintura es un sacrificio constante, pues a diferencia de otras facetas del arte, como la escritura, o la música es muy poco probable que artista pictórico logre la trascendencia con una sola obra, pues para un pintor darse a conocer tiene que pintar mucho. Hace falta más respaldo y personas que les duela el arte. Últimamente los medios le han dado más apoyo a las artes, pero debe seguirse valorando más al artista plástico.
P.- ¿A qué atribuye el poco interés en el país por las artes plásticas?
R.- Creo que se debe a que no se ha entendido desde el Estado que el artista es un representante de la cultura por medio de lo que plasma en sus obras. Es grato ver cómo países como Estados Unidos, Cuba, México y hasta Venezuela, priorizan esta expresión artística, auspiciando las exposiciones de sus talentos, algo que no sucede con los nacionales. Realmente no se le está poniendo atención desde el Estado a los pintores dominicanos.
P.- ¿Qué opina del arte contemporáneo que se hace en el país?
R.- Hay mucho talento, obras con visiones interesantes, pero también hay mucho cliché, pues como todo está en internet, muchos modifican una obra que vieron y no se preocupan por desarrollar un concepto propio. Hay que trabajar más, pues hay mucha tendencia a hacer algo que llame la atención, pero que a la vez sea fácil. Pero el arte se alimenta de la vista, es una expresión de algo que pasó, y algunas veces se abusa del uso de materiales.
P.- ¿Qué le aconseja a los jóvenes artistas emergentes?
R.- El mejor consejo que puedo darles es que investiguen mucho, que desarrollen sus propios estilos, y que trabajen de forma incansable, pues esto es lo que les ayudará a expandir su trayectoria y les otorgará el reconocimiento. Deben descubrir su identidad y desarrollarla. Es la única forma de destacarse.
Luis Bretón nació en San Francisco de Macorís, República Dominicana. Presentó su primera exposición individual en su pueblo natal en 1978. Ha realizado un cuarto de exposiciones individuales y más de 200 colectivas a nivel nacional e internacional.
Este jueves 13 de octubre, el artista plástico presenta su más reciente exposición, titulada “Arquitectura Colonial & Antillana”, se llevará a cabo a las 8:00 de la noche, en el Centro Cultural Mirador, ubicado en la avenida Mirador No. 1, Santo Domingo. Es abierta al público y los asistentes podrán adquirir las obras, y compartir en un ambiente artístico creativo al más alto nivel.