El humor y la represión, vieja pasión

Pucheau, El Bacán, Jochy Jochy y Laureano, saludaron al final. (Alfonso Quiñones)

SANTO DOMINGO. Las obsesiones del poder, en ciertos paisitos, es consustancial con la represión del humor, entre otras actitudes.

Caminar por ese filo de cuchillo que divide la transgresión del sarcasmo, es un arte mayor, que evidenciaron el sábado pasado en Escenario 360 con el Masters of Comedy que produjo el colombiano Juan Morón, el cubano Nelson Gudín “El Bacán de la Vida” y Laureano Márques, a quien llamaría El Obispo del Humor. Fernando Pucheaux fue hilo conductor y Jochy Jochy vino de Santiago.

El cubano debutó, en el primer minuto tanteando al público, y luego se montó como experto surfista en una ola con la visita de Obama a Cuba y las dificultades del cubano de a pie, con lo que provocó muchas carcajadas y aplausos y un buen sabor para que regrese.

Jochy Jochy estuvo bien, con chistes a diferencia de los otros dos quienes se entregaron a través del stand up comedy.

Laureano fue enorme en su rol de comediante de fino humor, intelectual de alto vuelo, artista de amplia cultura, politólogo con detector de m... y coach del público venezolano que llenó el lugar: en fin un Obispo que sabe como aconsejar y guiar a sus corderos.

Laureano volverá en el festival del humor que organiza Joaquín Geara. Grande Laureano, enorme.