Rosa Silverio: “Las mujeres escritoras debemos empoderarnos”
“La mujer no solo escribe bien, también sabe innovar con el paso del tiempo”
Entre estudiantes, escritores y personas interesadas en obras de mujeres fueron llenando poco a poco el pequeño Salón de Conferencias de la Feria del Libro. La escritora Rosa Silverio esperó con paciencia hasta que los asistentes se acomodaron todos en sus asientos. A continuación se dio inicio al conversatorio “Literatura escrita por mujeres”, pautado para las 4 de la tarde del miércoles.
“Sé que posiblemente las escritoras presentes en este conversatorio quizás no estén de acuerdo en que se haga una división como esta”, comenzó diciendo la autora, leyendo directamente desde las hojas de maquinilla en las que había llevado impreso su discurso; se refería a el hecho de que exista un concepto de literatura escrita por mujeres, “las autoras de mi generación defendemos que lo que existe es literatura, y punto, y que hablar de literatura femenina es crear una subcategoría que nos posiciona por debajo de la literatura que escriben los hombres, incluso nadie da conferencias sobre literatura masculina”.
La palabra “literatura”, según siguió puntualizando Silverio, siempre ha sido asociada y estrechamente ligada a los hombres, sin embargo, la autora se atrevió ayer a hablar sobre la literatura que escriben las mujeres porque entiende que las escritoras en su oficio no se han empoderado del todo. Explicó que todavía es necesario resaltar las brechas femeninas, y que por mucho tiempo las mujeres han sido consideradas como escritoras menores, “Considero necesario visibilizar los logros de las mujeres en este campo, así como su grandeza a la par con la literatura masculina”, dijo.
“Ya las mujeres no escribimos encerradas en una habitación como lo hacía Emily Dickinson”, prosiguió, “Ni teníamos que irnos a un convento como Sor Juana Ines de la Cruz. Anteriormente las mujeres tenían que escribir escondidas porque era mal visto, y era un oficio para los hombres”. Agregó que en tiempos anteriores la mujer que quería ser escritora tenía que apegarse a escribir novelas “rosa”, siempre con un toque “menor, pseudo-intelectual y sentimentaloide”, o escudarse tras un seudónimo masculino, como fue el conocido caso de Mary Anne Evans, que utilizaba el seudónimo de “George Eliot”.
Hoy día, según expresó la escritora, la mujer ya tiene la potestad de escribir sobre lo que le plazca y sobre lo que sienta, y goza de un mayor respeto, pero insistió que aún existen muchos clichés y críticas sobre lo que escriben. “Hoy día contamos con narradoras, ensayistas y poetas de gran formación, y dotadas de un talento sin par quienes han escrito textos fundamentales”, afirmó. Como ejemplo mencionó a la escritora Virginia Wolf, quien en su época fue una de las pioneras, junto a James Joyce, del monologo interior en la narrativa, “Esto quiere decir que las mujeres no solo escriben bien, sino también que saben innovar con el paso del tiempo”.
¿Realmente se puede hablar sobre literatura femenina o solo hay que hablar de literatura en sentido general? Esta fue una cuestionante que la autora más adelante planteó. “Realizar una tertulia de lo que han escrito las mujeres no es segregar. Lo primero es que mientras exista discriminación, mientras la mujer escritora no se valore igual que un autor masculino, mientras se siga tratando o considerando que la literatura nuestra es menos intelectual y de menor poderío que la masculina, yo creo que hay que seguir hablando de lo que hacemos”, argumentó. Afirmo entonces que solo cuando la mujer escritora haya alcanzado la equidad, este tipo de eventos seguirán siendo necesarios, “Por eso existen antologías específicamente de literatura femenina, y las considero importantes porque nos dan visibilidad, y muestran lo que hacemos”. Entre otras cosas, la escritora toco el tema de que en la trascendental Generación Beat de los años 50 en los Estados Unidos, por lo general solo se sacan a relucir los nombres de los escritores masculinos, pero que de hecho se publicó una antología de todas las mujeres escritoras que también surgieron en esa generación.
“Cuando se habla de literatura universal siempre se cita una pretenciosa lista de escritores, y como retazos aparecen los nombres femeninos. Hace poco se publicó una lista de escritores importantes de América Latina, en donde todos los que aparecían eran hombres y apenas se incluyeron unas cuatro o cinco mujeres”, dijo Silverio, “Cuando tenemos muchísimas mujeres como Soledad Álvarez, Blanca Vareda, Rosario Castellanos, Sor Juana Inés de la Cruz, por citar a algunas”.
Todo esto se debe, luego expreso la escritora, a una realidad innegable; que los hombres dedicados a las letras son más en cantidad y también en producción, porque al principio la mujer no recibió el mismo apoyo que los hombres para escribir. Aun así, Silverio explica que no necesariamente es el número de mujeres escritoras el que debe subir, lo más importante es que tengan una presencia real y contundente, que sean reconocidas realmente y que asuman el oficio de escribir como un compromiso en el que no influyan otros aspectos de su vida como la maternidad, por mencionar una cosa.
La posición de la escritora, para concluir, es que la mujer reciba un apoyo verdadero de la sociedad que la rodea a la hora de dedicarse a escribir, y que se siga hablando del trabajo que han realizado una larga lista de autoras a lo largo de la historia.
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