“Tengo miedo a la muerte de la creatividad, del asombro y la sensibilidad”
SANTO DOMINGO. No recuerdo cuándo coincidieron nuestros caminos, sólo sé que desde que la recuerdo está escribiendo poemas.
Soledad tiene la alegría y la tristeza ubicadas en el mismo balcón. Es capaz de hacer magia con las palabras, y esconder detrás de una sonrisa el código de descifrar la belleza de lo simple.
Soledad es fortaleza y debilidad, silencio y profundidad, intuye a Dios, pero no lo sabe. Es viento, escarcha de futuro, remolino contenido.
Cuando su mirada se pierde en el infinito algo dentro de mí dice, que conversa con los ángeles:
“Y entonces dijo: tú eres Soledad
sobre tu soledad edificaré mi ausencia
y el poder del amor jamás podrá vencerla
Yo te daré las llaves del reino de los desvalidos
y lo que ates en la tierra quedará atado al sueño,
y lo que desates quedará desatado en el sueño.
Eso dijo mi padre. Y se alejó para siempre.”
(Sentencia 1950) de su libro Autobiografía en el agua, que se acaba de publicar.
P. ¿Dónde está la soledad?
R. La soledad es inherente a la condición humana. Somos solos. Pero a la vez, significativa y hermosa paradoja, desde la soledad y para vencerla vamos al encuentro con el otro.
P. ¿De qué color es la poesía?
R. Del color de lo sagrado.
P. ¿Mujer o poeta?
R. ¿Por qué la disyuntiva? No me imagino la una sin la otra. Anverso y reverso se disfrutan, se alientan, se ayudan. Y cuando una está a punto de caer vencida, la otra la levanta.
P. La vida te sabe a...
R. La plenitud de las cosas simples: el café de la mañana, por ejemplo, todavía en silencio, el día y la casa.
P. ¿Un amigo es un tesoro?
R. Una dádiva: la mano siempre extendida, el hombro siempre dispuesto para la cabeza cansada, la palabra que conforta, la crítica amorosa, la transparencia en la mirada.
P. ¿Dónde está tu país?
R. Donde está mi patria: en la lengua, en la palabra que nos hace y revela.
P. Cuando escribes un poema... te inspiras en...
R. No estoy segura que se llame inspiración ese momento en el que, frente a la página en blanco, o algo o alguien me habla desde el otro lado de realidades antiguas y enterradas.
P. ¿Cómo se conjuga el verbo amar?
R. Con el alma y el cuerpo, sin reparos.
P. ¿Cómo te imaginas el futuro?
R. Cuesta imaginarse el futuro en un mundo cambiante, en el que tantos signos ominosos hacen temer por la supervivencia del mundo que conocemos.
La agresión a la tierra, de la que el cambio climático es una de sus consecuencias, los ciclos de crisis, cada vez más cortos de la economía mundial, la crisis alimentaria que pronto no será exclusiva de los países más pobres, el auge de los fundamentalismos y de las guerras étnicas y religiosas, el fenómeno de las migraciones, de consecuencias imprevisibles; ni qué decir de la pérdida de los derechos humanos y del empobrecimiento de la cultura. Pero también hay una mayor conciencia, sobre todo entre los más jóvenes, de los males que nos aquejan, una voluntad de ser mejores, un regreso al espíritu y a la naturaleza.
P. ¿El color azul te dice algo?
R. Me dice, en voz de Toña la Negra, la canción de Agustín Lara que escuchábamos cuando éramos felices e indocumentados en las noches de bohemia: ”azul, como una ojera de mujer / como un listón azul, / azul de amanecer”.
P. ¿Cómo quieres que te recuerden?
R. Como un ser humano bueno y como dominicana de pura cepa, pero crítica de las carencias que nos han impedido alcanzar, como pueblo, la madurez para construir un futuro mas incluyente, para ser menos débiles frente a los abusos del poder.
P. ¿A qué le pones fin?
R. A todo lo que atente contra la dignidad humana, a todo intento de cercenar la libertad individual y colectiva.
P. La palabra ternura...
R. El más hermoso de los sentimientos, lo que siento hacia mi hija, mi nieta, los seres queridos.
P. ¿Miedo?
R. Muchos. Cada etapa de la vida trae los suyos, y si me he empeñado en vencerlos, uno permanece: el miedo a la muerte; a las distintas muertes que nos acechan mientras llega la definitiva. Sobre todo la muerte de la creatividad, del asombro y la sensibilidad ante el dolor de los demás.
P. ¿Sueñas?
R. De día con los ojos abiertos, de noche con los ojos cerrados. Dice Octavio Paz que la poesía es una fuerza capaz de revelar al hombre sus sueños y de invitarlo a vivirlos a pleno día, por lo que es una invitación a la rebelión.